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Atualizado: 29 minutos 35 segundos atrás

Cooperación suiza en Cuba apoya y comparte buenas prácticas

qua, 17/10/2018 - 19:04

Paisaje de la localidad montañosa de La Palma, en el extremo occidental de Cuba y uno de los primeros municipios en beneficiarse con el el Programa de Innovación Agrícola Local. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

Por Patricia Grogg
LA HABANA, Oct 17 2018 (IPS)

La municipalización y descentralización territorial se va a profundizar con la nueva Constitución de Cuba, en una de las reformas más importantes que se perfilan en el texto y con la que se pretende impulsar el desarrollo socioeconómico interno.

El anteproyecto, actualmente sometido a un proceso de consulta popular, confiere mayor autonomía al municipio, incluida la elección de sus autoridades y facultad para decidir sobre el uso de sus ingresos.

Especialistas confían que el nuevo enfoque creará condiciones para el despliegue de la descentralización municipal, el desarrollo económico y la participación ciudadana.

Este proceso es de interés para instituciones cubanas que desde hace años trabajan en el desarrollo local y para sectores de la colaboración internacional que, como la  Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (Cosude),  ejecutan proyectos que benefician especialmente a municipios de esta nación caribeña.

“Trabajamos mucho en iniciativas que tienen que ver con el desarrollo local, y en el caso de Cuba con la agricultura local”, confirmó, en entrevista con IPS, Peter Tschumi, director residente de cooperación internacional de Cosude. “El enfoque siempre es en consulta con el gobierno cubano”, aclaró.

La Cosude, a cargo de la cooperación internacional en el Departamento Federal de Asuntos Exteriores del gobierno de Suiza, asume como principal compromiso contribuir a un mundo sin pobreza, en paz y con desarrollo sostenible. En ese contexto orienta sus esfuerzos en países de África, Asia, Europa y América.

“Desde los años 1960 y 1970, Suiza tiene un programa sustancial para América Latina. Queríamos expandir nuestra incidencia en esta región por las dinámicas político-económicas y la solidaridad hacia Latinoamérica. En el caso de Cuba, empezamos poco a poco”, indicó.

La Cosude llegó a Cuba en 1997 con iniciativas humanitarias y en el sector médico.

En el año 2000 estableció su oficina de cooperación en La Habana y pasadas casi dos décadas, su presencia abarca prácticamente todo el territorio insular cubano. Actualmente presta colaboración en 98 de los 168 municipios del país, con alcance en las 15 provincias cubanas,

El desarrollo local es un concepto general que incluye acceso a alimentos, avance económico y temas de participación, género y equidad. “En Cuba tenemos muchas iniciativas que han brindado resultados, aunque nos enfocamos aún más en esta estrategia en el período 2017-2021”, puntualizó Tschumi.

Peter Tschumi, director residente de cooperación internacional de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación, durante su entrevista con IPS en la embajada de su país ante La Habana. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

La oficina de Cosude en La Habana maneja un presupuesto equivalente a 11,7 millones de dólares anuales para sus proyectos en la isla.

En 2013, el parlamento suizo eligió a Cuba como país prioritario para la cooperación internacional y en 2016 decidió continuar ese respaldo, que acompaña el proceso de reformas iniciado en 2008 y el fortalecimiento de proyectos con énfasis en la gestión participativa e inclusiva.

“La cooperación proviene de impuestos del pueblo suizo y esa decisión es una muestra de la solidaridad con el pueblo cubano”, señaló Tschumi. Suiza reconoce a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible como marco orientador de su colaboración y entre otros objetivos propicia el mejoramiento de las condiciones de vida.

Al abundar en el tema del apoyo a nivel municipal, recordó que su país es un estado federal y exhibe una descentralización casi única en el mundo. “Desde hace años, hemos enviado delegaciones cubanas para estudiar el modelo suizo; no para exportar el modelo, sino para inspirar y ayudar a buscar su propia solución”, señaló.

El acceso a los alimentos figura entre las prioridades de las iniciativas de Cosude en Cuba. Según sus datos, entre 2010 y 2016 se registró un aumento anual medio de 10,7 por ciento en la producción agrícola de 40 municipios beneficiados con la cooperación suiza.

“Hay mucho potencial, pero hay que agilizar la agricultura. Cuba tiene objetivos sociales muy altos, nutrición infantil, de personas en desventaja y para satisfacerlos necesita una agricultura sólida. En Suiza decimos: primero hay que hornear el queque antes de distribuirlo”, señaló Tschumi.

Agregó que uno de sus objetivos estratégicos en la nación caribeña es lograr proyectos que no solo sean financiados por Suiza, sino con apoyos e iniciativas locales cubanas, para que sean sostenibles y tengan un alcance mayor.

“Tenemos muchas experiencias en estos 20 años, pero también muchas lecciones aprendidas y buenas prácticas que aplicamos en algunas provincias y municipios, las cuales se puede aprovechar más para el país, aplicar a nivel nacional y cambiar políticas públicas”, comentó.

Entre los muchos ejemplos de “buenas prácticas”, mencionó Biomás, un proyecto que demuestra que es posible combinar la producción de biocombustibles y la de alimentos.

Residentes en la capital cubana y turistas extranjeros desfilan por el centro histórico de La Habana, el 6 de enero, en rescate de una tradición de esa fecha católica, el Día de los Reyes Magos, cuando se permitía a los negros, esclavos y libres, congregarse en los cabildos y salir en procesión por las calles. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

“Somos líderes en Cuba con los proyectos que apoyamos para producir biogás y también biodiésel a partir de la Jatropha curcas (árbol cuyas semillas se extrae aceite para biocombusibles)”, afirmó el diplomático.

Desde sus diferentes iniciativas, Cosude contribuye a la equidad de género, al fortalecimiento de capacidades municipales y la gestión participativa del centro histórico habanero y estrategias locales del hábitat entre otras áreas de importancia para la sociedad cubana.

“Siempre hay interacción con los actores locales. Trabajamos con la Federación de Mujeres Cubanas, la Unión Nacional de Juristas, la Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades, el  Cenesex (Centro nacional de educación sexual), el Ministerio de Comercio Exterior y en temas que están en debate para la nueva Constitución”, indicó Tschumi.

En la actualidad, la Cosude trabaja con autoridades cubanas en la preparación de un vasto proyecto de formación técnico – profesional que incluye el objetivo social de capacitación y el económico de articular a los capacitados con el mercado laboral. También abarca el apoyo a la actualización de la educación técnica profesional.

En opinión del director residente, se necesita más flexibilidad y permeabilidad en el sistema para gente que sale de la educación normal, secundaria y quienes ingresan en la Universidad.

La idea también incluye intercambios internacionales, en lo cual se piensa trabajar en colaboración con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.

La inserción de Cosude en dinámicas y procesos nacionales relevantes para el país incluye el cambio climático, cuyo impacto es extremadamente preocupante para las naciones caribeñas. “Para nosotros es una de las orientaciones estratégicas a nivel mundial y tenemos recursos, incluido en Cuba”, dijo Tschumi.

En ese sentido, recordó que este país insular es vulnerable ante sequías y huracanes. “En la agricultura, por ejemplo, continuamente adaptamos nuestras actividades para prever y mitigar los daños”, dijo. Por medio del proyecto Hábitat, la Cosude ha apoyado la construcción de viviendas más resistentes.

Estudios científicos ratifican que el clima de Cuba es cada vez más cálido y extremo y en abril de 2017, el gobierno cubano lanzó su plan de Estado para el enfrentamiento al cambio climático, denominado oficialmente Tarea Vida. Esta estrategia multisectorial pone especial acento en la prevención y la resiliencia.

“En mi opinión, que Cuba sea resiliente ante el cambio climático es decisivo para el país y su desarrollo”, alertó Tschumi, quien recordó los cuantiosos daños económicos de estos eventos, de los cuales “cada vez cuesta más recuperarse (….) Hay que prever, adoptar medidas fuertes para contrarrestar los perjuicios”, indicó.

Con aportes de Ivet González desde La Habana.

Edición: Estrella Gutiérrez

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Migración rural, una oportunidad más que un desafío

qua, 17/10/2018 - 13:18

Mujeres y niños en medio de una tormenta de arena en un campamento de desplazados, 60 kilómetros al sur de la ciudad de Gode, a donde solo se llega por un sendero en medio de un paisaje seco. Crédito: James Jeffrey/IPS

Por Tharanga Yakupitiyage
NACIONES UNIDAS, Oct 17 2018 (IPS)

Las migraciones pueden plantear numerosos  desafíos, pero deben verse como una oportunidad y encararse con políticas sólidas y coherentes que no frenen ni promuevan el fenómeno, concluye un estudio de la FAO.

El último informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) analiza la migración rural y urge a los países a maximizar el aporte de esos migrantes al desarrollo económico y social.

“No podemos ignorar los desafíos y costos asociados a la migración”, puntualizó el director general de la FAO, José Graziano da Silva.

“El objetivo es que la migración sea una opción, no una necesidad, y maximizar las consecuencias positivas a la vez que minimizar las negativas”, añadió.

El economista Andrea Cattaneo, autor del informe, coincidió: “La migración, a pesar de todos los desafíos que puede plantear, representa el eje del desarrollo económico, social y humano”.

Las migraciones internacionales suelen ocupar los titulares de prensa, pero el informe señala que los movimientos internos de los países son un fenómeno mucho mayor.

Más de 1.000 millones de personas en los países en desarrollo se desplazan dentro de su territorio, 80 por ciento de las cuales lo hacen desde zonas rurales.

Además, la migración entre los países en desarrollo es mucho mayor que la de estos hacia los países más industrializados. Por ejemplo, alrededor de 85 por ciento de los refugiados del mundo están en los países en desarrollo, y por lo menos una tercera parte en áreas rurales.

Cattaneo también se refirió a la relación entre migrantes internos e internacionales, y observó que en los países de bajos ingresos, los desplazados internos tienen cinco veces más probabilidades de emigrar a otro país que las personas que nunca tuvieron que emigraron dentro de su propio país.

Un número significativo de migrantes internacionales proceden de áreas rurales, concluyó el estudio de la FAO. De hecho, casi 75 por ciento de las personas de hogares rurales de Malawi emigraron a otro país.

Abdul Aziz carga a su hijo en el asentamiento irregular de Malibagh, en Daca. Llegó a la capital de Bangladesh hace una década tras perder todo por la erosión del río con la esperanzas de reconstruir su vida, pero solo encontró una miseria absoluta. Crédito: Rafiqul Islam/IPS.

¿Por qué todo ese movimiento?

Los desplazamientos humanos ocurren desde tiempos inmemoriales, pero ahora responden a grandes necesidades.

Además de las crisis prolongadas que expulsan a las personas de sus hogares, la falta de ingresos y de empleo está entre las principales causas de la migración rural.

En China, la brecha de ingresos existente entre el campo y la ciudad hizo que los trabajadores rurales abandonaran la agricultura y emigraran a las ciudades.

Entre 1990 y 2015, la proporción de personas viviendo en zonas urbanas de China aumentó de 26 por ciento a 56 por ciento, y se estima que unos 200 millones de migrantes rurales trabajan actualmente en ciudades de Asia Pacífico.

Pero la rápida urbanización, que se ve en todo el mundo, plantea nuevos problemas relacionados con la disponibilidad de recursos.

Las malas condiciones ambientales y la deficiente productividad agrícola también son responsables de la expulsión de los trabajadores rurales.

Otro estudio concluyó que un aumento de un grado centígrado se asocia con un incremento de cinco por ciento en el número de migrantes, pero solo en las sociedades dependientes de la agricultura.

En otros países como Tailandia y Ghana, la migración es el resultado de la falta de infraestructura y del acceso a servicios básicos como educación y salud.

Todo eso subraya la importancia de invertir en áreas rurales para asegurarse de que la migración no resulte problemática y que la población tenga medios para llevar una vida próspera. Pero es importante considerar la inversión y el desarrollo necesarios, observó Cattaneo.

“El desarrollo por sí mismo no va a reducir la migración. Pero si se cuenta con la inversión y el desarrollo adecuados en las áreas rurales, es posible reducir las migraciones”, explicó en diálogo con IPS.

Perspectiva de futuro

La FAO propone un desarrollo territorial para reducir la migración rural, y con ella la migración internacional, lo que incluye invertir en servicios sociales y mejorar la infraestructura regional en, o cerca, de áreas rurales.

Por ejemplo, las inversiones en la infraestructura vinculada al sistema agroalimentario, como almacenes, refrigeración y mercados mayoristas, pueden generar empleo tanto en la agricultura como en otros sectores no agrícolas y ofrecer más incentivos para que las personas se queden, en vez de mudarse a las ciudades ya sobrecargadas.

Las políticas también deben ser progresistas y específicas a cada contexto, observó Cattaneo, al señalar las consecuencias del cambio climático. Eso puede implicar invertir en nuevas actividades que sean viables para una región particular, mientras otra región avanza hacia cultivos más resistentes a la sequía.

Los desplazamientos de personas podrán continuar, pero no como resultado de la falta de oportunidades económicas o de condiciones de vida dignas.

“La migración es una libre elección, pero si se implementan buenas oportunidades, muchas personas podrán decidir no emigrar. Algunas igual querrán hacerlo, y está bien; ese es el tipo de migración que funciona: cuando no es por necesidad sino por elección”, explicó Cattaneo.

De hecho, las migraciones suelen desempeñar un papel en la reducción de las desigualdades, lo que es, incluso, uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: el 10 busca reducir la desigualdad dentro y entre los países.

“Nos concentramos en los desafíos sin mirar las oportunidades que ofrecen las migraciones porque en definitiva, las personas son un recurso para la sociedad”, indicó Cattaneo.

“Si podemos encontrar la forma de que sean productivas, es un valor añadido para el país de destino o anfitrión”, añadió.

En los últimos años, Uganda registró un flujo de refugiados de países vecinos en conflicto como Sudán del Sur y República Democrática del Congo.

Con su política de puertas abiertas, ese país de África oriental tiene en la actualidad 1,4 millones de refugiados, lo que genera nuevas tensiones por los recursos.

Pero a pesar de las dificultades, la política para los refugiados permite que los extranjeros busquen trabajo, vayan a la escuela y reciban atención médica. El gobierno también ofrece un terreno a cada familia de refugiados para su uso personal.

Con la existencia de discursos que se refieren a los refugiados de forma negativa, la comunidad internacional todavía tiene mucho que aprender para poder convertir los desafíos en oportunidades.

“Queda mucho por hacer para eliminar la pobreza y el hambre en el mundo. Las migraciones fueron, y lo seguirán siendo, parte integrante del proceso de desarrollo más amplio”, concluyó Graziano da Silva.

Traducción: Verónica Firme

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Estudiantes adoptan modelos verdes contra la pobreza energética

ter, 16/10/2018 - 13:12

Un congoleño transporta carbón vegetal en su bicicleta fuera de Lubumbashi, en República Democrática del Congo. Crédito: Miriam Mannak/IPS.

Por Busani Bafana
BULAWAYO, Oct 16 2018 (IPS)

En África, hay 640 millones de personas, casi el doble de la población de Estados Unidos, sin electricidad, muchas de las cuales dependen de fuentes contaminantes para la cocina, la calefacción o la iluminación de sus hogares.

Brian Kakembo Galabuzi, un estudiante de economía de Uganda, no tiene una solución general, pero sí una ayuda limpia y barata.

Galabuzi fundó la Empresa Joven del Desperdicio a la Energía (WEYE, en inglés) registrada como compañía limitada, que fabrica briquetas combustibles a partir de desperdicios agrícolas y orgánicos.

La idea se le ocurrió tras los intercambios que mantuvo en la Cumbre Internacional de Estudiantes sobre Energía, realizada en Bali, con otros estudiantes preocupados por la pobreza energética.

La pobreza energética se define como la falta de fuentes modernas adecuadas para cocinar, calefaccionar, iluminar y proveer de servicios esenciales a fábricas, escuelas, centros de salud y para la generación de ingresos.

WEYE se creó con la idea de comercializar desperdicios orgánicos para implementar soluciones energéticas a fin de crear una transición hacia una forma de cocinar más limpia y a cargo de las y los jóvenes de Uganda.

La promesa de lograr ingresos u obtener beneficios resultó efectiva para que ese sector adopte la energía sostenible como fuente de ingresos. Ellos la promueven porque quieren obtener ganancias, explicó Galabuzi.

“Creemos que los beneficios de la energía sostenible, como el ahorro de tiempo, el aire limpio, la conservación ambiental y la buena salud no es lo que los jóvenes, con altos índices de desempleo, quieren escuchar”, precisó.

“La mayoría de la población mundial está conformada por jóvenes, de los cuales la mayor parte está desempleada. Por eso diseñamos una solución basada en beneficios económicos para las mujeres y los jóvenes desempleados”, indicó Galabuzi.

En África, más de 640 millones de personas no tienen electricidad, y dependen de fuentes de energía contaminantes para cocinar, calefaccionar e iluminar sus casas. Crédito: Busani Bafana/IPS.

Rica en recursos, pero pobre en energía

África tiene mucha energía, pero casi las dos terceras partes de sus más de 1.200 millones de habitantes no tienen electricidad.

Se estima que el continente africano tiene 10 teravatios potenciales de energía solar, 350 gigavatios de hidroeléctrica y 110 gigavatios de eólica, las que se pueden aprovechar, pero con las inversiones adecuadas, concluyó un estudio de 2015 de la influyente McKinsey & Company.

Pero la falta de inversión en conexiones fuera de la matriz hace que los combustibles fósiles y la biomasa sean las principales fuentes de energía. Pero las conexiones fuera de la red pueden ofrecer energía limpia y asequible para millones de personas, mientras ayudan a reducir las emisiones de carbono y evitan la contaminación de interiores.

La creciente demanda de energía en África, y en general en los países en desarrollo, hace que sea urgente la necesidad de promover y distribuir energía más asequible y limpia. La madera, el carbón, el pasto y los desperdicios sólidos, de animales y humanos, son formas de biomasa que pueden convertirse en combustible y utilizarse como fuente de energía.

El negocios de energías limpias

La compañía de Galabuzi no es la primera en hacer briquetas, pero lo que es único, según él, es que estas son de desperdicios orgánicos y se venden a instituciones que usan leña, 80 por ciento de la cual se obtiene de Uganda.

Hay estudios que estiman que ese país corre el riesgo de perder sus bosques en 40 años si no se frena la deforestación, debido, en gran parte, al crecimiento de la población y al aumento de la demanda de tierras y energía obtenida de la leña.

“Nuestra solución garantiza a nuestros clientes 35 por ciento de reducción en el costo del combustible para cocinar, 50 por ciento en el tiempo dedicado a la cocina y, lo más importante, un ambiente sin humo para el personal”, detalló Galabuzi en diálogo con IPS.

A pesar del sol, la hidroelectricidad y el gas como fuentes de energía alternativas para cocinar, las briquetas son una opción asequible y eficiente, precisó.

Un proyecto piloto realizado en la escuela secundaria de Saint Kizito, en Kampala, y la primera en adoptar la tecnología de WEYE, reveló que logró ahorrar unos 2.500 dólares, una reducción de 50 por ciento en la cocina y mejoró la satisfacción del personal por las condiciones saludables, libres de humo y de limpieza.

“Pagamos a los agricultores y recolectores de basura por los desperdicios orgánicos y les ofrecemos otra forma de generar ingresos, mejorar la gestión de la basura y de la agricultura”, explicó.

El negocio de Galabuzi puede llegar a emplear a 40 personas en la recolección de desperdicios, clasificación, producción, comercialización, distribución y finanzas. También tiene un mercado posible de más de 30.000 instituciones en Uganda.

WEYE capacita a mujeres y jóvenes en la fabricación de briquetas y en cómo iniciar sus propias fábricas, con apoyo del estatal Fondo para Jóvenes de Uganda.

La empresa cuenta con autorización para vender briquetas de carbón y cocinas limpias en el país. El modelo de negocio se probó durante un programa de empresarios verdes de ocho semanas, a cargo del Instituto Global para el Crecimiento Verde (GGGI), de Student Energy (SE) y de Laboratorios Climáticos para Jóvenes.

Felistas Ngoma, de 72 años, prepara nsima en la cocina de su vivienda en la aldea Nkhamenya, en el distrito Kasungu en Malawi. Crédito: Charity Chimungu Phiri/IPS.

Estudiantes encabezan transición hacia la energía sostenible

SE es una organización con sede en Alberta, Canadá, dedicada a incentivar a los jóvenes a acelerar la transición hacia una energía de subsistencia mediante capacitación, entrenamiento y mentorazgo.

Su interés en la energía la llevó a asociarse con el GGGI, con sede en Seúl, para promover programas para jóvenes empresarios verdes (greenpreneurs, en inglés).

El programa de SE, con 50.000 integrantes de 30 países diferentes, les da la oportunidad de traducir ideas innovadoras en energías sostenibles, agua y saneamiento, ambientes sostenibles y ciudades verdes.

“Nos interesaron los empresarios verdes porque muchas personas en nuestra red están interesadas en la energía, pero están en un nivel más sistémico y en cómo la energía se conecta con el género, el empoderamiento, el acceso a fuentes limpias de combustible, acceso a energía en áreas de difícil acceso y a la tecnología inteligente”, indicó Helen Watts, directora de Innovación y Asociaciones de SE, en diálogo con IPS.

SE lanzó una plataforma para promover el debate sobre la búsqueda y la implementación de soluciones innovadoras para resolver los desafíos en materia de energía y contribuir al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Watts señaló que la asociación con el GGGI es una oportunidad para abrir el modelo empresarial para jóvenes del instituto, que es específico a cada país, hacia un modelo acelerador con jóvenes de economías emergentes y en desarrollo.

La otra organización con la que se asoció el SE es el Laboratorio Climático para Jóvenes, que busca construir capacidades para que los jóvenes participen en políticas climáticas, en innovación y colaboren en la mitigación y la adaptación climática.

El SE comenzó en 2009 a instancias de unos estudiantes que trabajaban en la industria de energía de Canadá, y cada dos años organiza una cumbre internacional dedicada al futuro de la energía sostenible como plataforma para hablar de la transición energética.

La primera cumbre, ese año, reunió a 250 estudiantes de 40 países. La sexta, realizada en México en 2017, concentró a 600 estudiantes de 100 países; y la próxima, que se realizará en Londres en 2019, se prevé que atraerá a 700 jóvenes.

SE también tiene filiales en África, el Caribe, Europa, América del Norte, Oceanía, América del Sur y Asia meridional, que son como clubes de estudiantes en instituciones terciarias. De hecho, los primeros se instalaron en Gran Bretaña, Nigeria y Canadá.

“Creo que de lo que estoy más orgulloso es de nuestro trabajo de generar las expectativas que se merecen los jóvenes respecto de sentarse en la mesa de todas las conversaciones sobre energía como iguales con las generaciones mayores, autoridades y representantes de la industria, entre otros”, indicó Sean Collins, uno de los fundadores de SE.

“Es nuestra generación la principal responsable de la transición práctica hacia una economía con pocas emisiones de carbono, por lo que tenemos que ser activos en esas conversaciones desde el principio”, apuntó.

Empresas como la de Galabuzi sirven de modelo para suministrar energía a más de 600 millones de personas en África, que no tienen electricidad.

Traducción: Verónica Firme

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El futuro es solo con nosotras: advertencia de mujeres rurales

seg, 15/10/2018 - 18:18

Mujeres trabajando en la producción de granos básicos. Departamento de Chiquimula, Guatemala. Crédito: SECAC

Por Claudia Brito
SANTIAGO, Oct 15 2018 (IPS)

En las últimas semanas se ha hablado mucho acerca del futuro. El año 2030 ha sido señalado por las Naciones Unidas como el decisivo, cuando los efectos del cambio climático se vuelvan catastróficos e irreversibles, si es que nuestros sistemas de producción y consumo se mantienen tal como hoy.

Ese mismo año ya había sido establecido por los países del mundo como la fecha límite para resolver todas las desigualdades y desafíos de nuestro modelo de desarrollo actual.

Es decir, nos quedan menos de 12 años para lograr que todas las personas lleven una vida digna, sin hambre ni pobreza; para que nuestros sistemas productivos sean más responsables y hagan frente al cambio climático; para que las 8.600 millones de personas que seremos para entonces, vivamos en un entorno seguro, con paz y justicia.

Pensando el futuro de esa manera, el año 2030 no parece tan distante, sino abrumadoramente cercano. Tanto que nos hace preguntarnos si nuestros gobiernos, nuestras instituciones y nuestras capacidades técnicas y humanas serán suficientes para cumplir con las 169 metas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, entre las cuales 132 son relevantes para el medio rural.

Claudia Brito: Crédito: FAO

Son cientos de prioridades y mecanismos estratégicos. Millones de vidas en juego. Solo grandes cambios de comportamiento y transformaciones en las políticas pueden dar respuesta al desafío que hemos asumido como habitantes de este planeta.

La inminencia del año 2030 también debería hacer que nos preguntemos si de verdad estamos incluyendo a todas las personas en esta apuesta de la humanidad por el futuro.

Se habla mucho sobre la responsabilidad compartida entre los países ricos, pobres, grandes y pequeños, entre el mundo rural y el urbano, entre mujeres y hombres. Pero las desigualdades aún forman parte de la vida de más de 600 millones de personas latinoamericanas y caribeñas, entre ellas las mujeres y los pueblos indígenas.

¿Cómo podemos pedir a las agricultoras y agricultores familiares que implementen mejores prácticas agrícolas si los mercados y el sistema económico los sigue dejado atrás?

¿Cómo le decimos a una mujer rural que debe aumentar su productividad para abastecer la creciente demanda de las ciudades por alimentos, si la brecha de género ni si quiera le permite a ella producir en igualdad de condiciones que los hombres?

Y es que el soñar con un mejor futuro para el mundo, plantea la necesidad urgente de que el mundo mejore para millones de personas que permanecen marginadas tras siglos de discriminación, violencia e invisibilización.

Es por eso que este año, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, en conjunto con ONU Mujeres, los mecanismos de integración de Centroamérica y Sudamérica, y las instituciones de desarrollo rural de Brasil y Uruguay, nos hemos unido para difundir un mensaje fuerte y claro:

“No lograremos el desarrollo sostenible si antes no eliminamos las desigualdades entre hombres y mujeres en los territorios rurales de América Latina y el Caribe”.

Si bien en las últimas décadas nuestra región ha tenido enormes avances en el empoderamiento de las mujeres, todavía quedan grandes desafíos para que puedan reconquistar el control sobre sus vidas, sus planes y sus sueños.

Porque cuando las mujeres se empoderan y ejercen sus derechos, también recuperan su voz para hablar del futuro. Si imagináramos qué diría esa voz sobre el 2030, nuestro año decisivo, seguramente el mensaje sería: El futuro es con nosotras y nada sobre nosotras podrá seguir siendo sin nosotras.

Sin duda, se trata de una deuda histórica que necesitamos saldar cuanto antes, si realmente creemos en que tenemos una responsabilidad compartida para que la vida continúe en el planeta y la dignidad de todas las personas prevalezca.

Por eso, ahora es el momento de equilibrar la balanza de las oportunidades en su favor, porque el momento también fue ayer. Y hace siglos.

Esta columna forma parte de la campaña #MujeresRurales, mujeres con derechos, una iniciativa conjunta de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), ONU Mujeres, el Consejo Agropecuario Centroamericano del Sistema de la Integración Centro Americana (CAC/SICA), la Reunión Especializada sobre Agricultura Familiar del Mercosur (REAF Mercosur), la Secretaría Especial de Agricultura Familiar y Desarrollo Agrario de Brasil (SEAD), y la Dirección General de Desarrollo Rural de Uruguay (DGDR/MGAP). 

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Grupos de ahorro de mujeres rurales pasan de los bancos en África

seg, 15/10/2018 - 14:07

Mary Auma alimenta a una de las vacas que compró con el crédito del grupo de ahorro comunitario. Crédito: Miriam Gathigah/IPS.

Por Miriam Gathigah
NAIROBI, Oct 15 2018 (IPS)

Hace menos de ocho meses, Mary Auma y sus tres hijos, vivían en una habitación de un asentamiento informal en Ahero, en la región keniata de Nyanza. Pero su vida cambió en febrero, cuando logró ahorrar 1.500 dólares para comprar un pequeño terreno de menos de media hectárea y dos vacas.

En Ahero, una zona agrícola por excelencia, Auma compraba grandes cantidades de leche, que revendía para sacar una ganancia de 10 por ciento. Y así de a poco no solo consiguió tener bienes propios, sino también seguridad económica y un ingreso sostenible, con lo que pudo mudarse a un barrio mejor.

Todo fue gracias a que hace dos años, Auma se integró a un grupo de ahorro comunitario, una forma en la que los integrantes crean un fondo con sus ahorros, reembolsos de préstamos y otros aportes, para luego pedir prestado en el momento.

Ese tipo de grupo de ahorro comunitario se está volviendo muy popular en África, y hay en distintos países como Uganda, Tanzania, Malawi, Zambia, Mozambique, Níger, Nigeria y Sierra Leona.

Si no cuentas con un banco, busca un grupo de ahorro comunitario

Las mujeres pueden ser propietarias de tierras en Kenia, sin embargo menos de siete por ciento de ellas tienen títulos, según datos de la organización Alianza de Tierras de Kenia

“Se necesita una garantía para conseguir un préstamo de un banco comercial, y las mujeres generalmente no tienen propiedades, por lo que no pueden acceder a créditos para comprar tierras”, explicó Francis Kiragu, de la Universidad de Nairobi, en diálogo con IPS.

Auma explicó que los préstamos del grupo comunitario son atractivos porque la única garantía que necesitan se reduce a bienes del hogar.

Acceso a préstamos es acceso a tierras

Plantar en tierras que no son propias dificulta la posibilidad de que las mujeres tomen decisiones transformadoras y contribuyan a una seguridad alimentaria sostenible.

“Las mujeres ya no juntan centavos para compartir entre ellas. Nos reunimos una vez al mes y de una vez, las 24 podemos reunir 5.000 dólares”, relató Irene Tuwei, integrante de un grupo de ahorro comunitario en Turbo, en el Valle del Rift, consultada por IPS.

Con ese sistema, “no se guarda ni una moneda, así generamos préstamos inmediatos, sin las garantías que piden los bancos”, precisó Tuwei.

Ahorro comunitario con normas

Uno de los grupos más visibles de ahorro comunitario en Kenia es el movimiento Grupo de Ahorro de Mujeres Alegres, con 200.000 integrantes en los 47 condados, que dice contar con unos 27 millones de dólares en fondos renovables.

Ese monto está en las manos y en los bolsillos de las mujeres en forma de préstamo. El grupo Chamgaa, de Tuwei, es uno de los 12.000 que tiene el movimiento.

Esos grupos son tan exitosos que ahora los bancos se nos acercan a ofrecernos cuentas especiales, con préstamos amigables”, señaló Tuwei.

Los grupos se rigen por normas pensadas y acordadas entre las integrantes de cada uno. Las mismas estipulan la periodicidad de sus reuniones, algunos se juntan todas las semanas y otros todos los meses.

También prevén las reglas que rigen a las integrantes durante las reuniones. Una falta menor, como llegar tarde, puede significar entre dos y cinco dólares de multa, por ejemplo. Además, los préstamos se dan con intereses.

Tierras e independencia

“Hace ocho años, ninguna tenía tierras propias. Ahora, las 24 pudimos comprar gracias a los préstamos con los ahorros del grupo”, explicó Tuwei, quien tuvo poliomielitis de niña, la que le afectó la piernas, y tiene problemas de movilidad, por lo que necesitaba ayuda para trabajar la tierra.

Desde que se unió al grupo, compró tres mototaxis, algunas vacas, pollos, cerdos y un buey. Y tiene intenciones de abrir una estación dispensadora de combustible cerca de una ruta transitada.

En la actualidad, cosecha alrededor de 80 sacos de mazorcas de maíz, lo que representa unos 40 sacos de granos, que le dejan unos 2.300 dólares en cada temporada y le permite colocar un poco en su grupo de ahorro comunitario para mejorar sus ahorros personales.

“A fin de año, compartimos todo el dinero que estuvo girando durante 12 meses en función de lo que aportó cada integrante, de otros fondos reunidos, de penas e intereses de préstamos y se comparte por igual”, contó Tuwei.

Mujeres en Kasungu, un distrito agrícola en la región Centro de Malawi seleccionan hojas secas de tabaco para vender en el mercado. Crédito: Mabvuto Banda/IPS.

Las mujeres necesitan tierras para combatir el hambre

Este Día Mundial de la Alimentación, celebrado este 16 de octubre, coincide con numerosos informes sobre cómo tras un período de disminución del hambre en el mundo, esta vuelve a aumentar, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Kiragu subrayó que las mujeres siguen siendo el rostro de la agricultura, sin embargo, se necesitará mucho más para que puedan acceder a préstamos, tierras e información para mejorar sus prácticas y terminar con el hambre, lograr la seguridad alimentaria y una mejor nutrición.

“Para empezar, el sector agrícola no recibe suficiente apoyo económico. En Kenia, solo cuatro por ciento del crédito privado va para la agricultura”, observó Allan Moshi, experto en políticas agrarias en África subsahariana, en diálogo con IPS.

Las mujeres entienden mejor la tierra

En la silvicultura, la pesca y la agricultura, las mujeres reciben apenas siete por ciento de las inversiones que recibe la agricultura, según la FAO.

Es más preocupante aún, que las mujeres africanas contribuyen a entre 60 y 80 por ciento de la alimentación, pero solo alrededor de cinco por ciento de ellas tienen acceso a servicios de extensión agrícola.

Charles Kiprop, funcionario de extensión, en Turbo, señaló que el número de mujeres que poseen tierras, así como las que arriendan en la temporada de siembra, aumenta lentamente.

“Me invitaron muchos grupos de mujeres a hablar sobre prácticas agrícolas. Ya no esperan que pasemos por sus tierras, se acercan a nosotros ya sea como propietarias o arrendatarias”, apuntó.

“Lo peor está por venir”

No hay riesgo de exagerar la participación de las mujeres en la producción de alimentos, en particular con los resultados del Informe Mundial sobre Crisis Alimentarias de 2018, patrocinado por FAO, el Programa Mundial de Alimentos y el Instituto Internacional de Investigación en Política Alimentaria, que dice que lo peor está por venir.

La sequía agravará la inseguridad alimentaria en numerosos países, como las áreas pastoriles del Cuerno de África en Somalia, partes de Etiopía y Kenia.

“La temporad de lluvias de marzo a mayo, en Kenia tuvo lluvias por debajo de lo normal, lo que afectó la producción de alimentos y aumentó los precios”, añadió Kiprop.

Cuando no hay conflictos ni personas desplazadas, el cambio climático fue el principal factor de la grave inseguridad alimentaria en 23 de los 65 países y territorios analizados en 2017. Los países africanos se vieron particularmente afectados, según el estudio.

El informe señala que por lo menos 10 por ciento de la población de Etiopía, 25 por ciento en Kenia, 27 por ciento en Malawi y 42 por ciento en Zimbabwe viven con inseguridad alimentaria. Otros países afectados son Madagascar, Senegal, Lesotho, Swazilandia y Yibuti.

Mujeres con ingresos y poder de compra

“La prevalencia mundial de emaciación infantil (bajo peso para la altura) ronda ocho por ciento, por encima del objetivo acordado a escala internacional de reducir y mantener la emaciación infantil por debajo de cinco por ciento para 2025”, señala el informe.

A medida que hay más mujeres propietarias de tierras, “estas no solo se volverán una fuente de alimentos, sino también de ingresos. Es importante tener ingresos, pues aumenta su poder de compra”, explicó a IPS el experto en políticas agrarias Moshi.

“Las mujeres rurales podrán comprar alimentos que no tienen, garantizando la seguridad alimentaria de su hogar”, acotó. Además de adquirir insumos agrícolas, apuntó.

“Hace cinco años, no podía arrendar un buey para arar y dependía de la buena voluntad de los vecinos, que primero araban sus tierras y luego venían a mi rescate. Muchas veces venían cuando ya era tarde para plantar”, explicó Tuwei.

Tuwei y sus compañeras ahora pueden conseguir semillas de calidad, a diferencia de antes, cuando dependían de las que guardaban de cosechas anteriores y de las que pedían a sus vecinos.

Traducción: Verónica Firme

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Hambre Cero: nuestras acciones de hoy son nuestro futuro

seg, 15/10/2018 - 08:38

Zolia Morán Tun, de Tucurú, en el departamento de Alta Verapaz, en Guatemala, implementa las bandejas piloneras para producir plantas locales, las cuales consumen a nivel familiar y venden el excedente. Iniciativas como estas contribuyen a avanzar hacia el objetivo de hambre cero. Crédito: Luis Sánchez Díaz/FAO

Por José Graziano da Silva
ROMA, Oct 15 2018 (IPS)

Hace solo tres años, en septiembre de 2015, todos los Estados miembros de las Naciones Unidas aprobaron la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible. Los líderes de todo el mundo consideraron la erradicación del hambre y todas las formas de malnutrición (el Objetivo número 2) como fundamental de la Agenda y condición sine quan non para un mundo más seguro, más justo y más pacífico.

Paradójicamente, el hambre no ha parado de crecer desde entonces.

Según las últimas estimaciones, el número de personas subalimentadas aumentó en 2017 por tercer año consecutivo. El año pasado, 821 millones de personas sufrieron hambre (el 11 por ciento de la población mundial – una de cada nueve personas en el planeta), en su mayor parte agricultores familiares y de subsistencia que viven en zonas rurales pobres en el África Subsahariana y en el Sudeste Asiático.

Sin embargo, el creciente nivel de subalimentación en el mundo no es el único reto al que nos enfrentamos. También van en aumento otras formas de malnutrición.

En 2017, al menos 1.500 millones de personas sufrieron deficiencias de micronutrientes que socavan su salud y sus vidas. Al mismo tiempo, la proporción de obesidad entre adultos sigue aumentando, pasando del 11.7 por ciento en 2012 al 13.3 por ciento en 2016 (o 672 millones de personas).

Jose Graziano da Silva. Crédito: FAO

El hambre se circunscribe principalmente a áreas específicas, sobre todo aquellas azotadas por conflictos, sequías y extrema pobreza; pero la obesidad está en todas partes y sigue creciendo en todo el mundo.

De hecho, estamos asistiendo a su globalización. Un ejemplo: las tasas de obesidad están aumentando más rápidamente en África que en ninguna otra región – 8 de los 20 países con tasas de crecimiento más rápido están en ese continente.

Además, en 2017 el sobrepeso infantil afectaba a 38 millones de niños menores de cinco años. Un 46 por ciento de estos niños viven en Asia y el 25 por ciento en África.

Si no tomamos medidas urgentes para parar el aumento de la obesidad, pronto podría haber más gente obesa que malnutrida en el mundo. El crecimiento de la obesidad está teniendo un coste socioeconómico enorme. Es un factor de riesgo para muchas enfermedades no transmisibles, como las afecciones del corazón, los infartos, la diabetes y ciertos tipos de cáncer.

Las estimaciones indican que el impacto global de la obesidad se sitúa en alrededor de 2 billones anuales (2,8 por ciento del PIB mundial). Combinados, es un coste igual al del impacto del tabaco y los conflictos armados.

Este año, el Día Mundial de la Alimentación (que se celebra cada 16 de octubre), pretende recordar a la comunidad internacional su compromiso político de erradicar todas las formas de malnutrición y para recordar que alcanzar el Hambre Cero en el mundo para 2030 (eso es, en 12 años), aún es posible.

Según estimaciones de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación la Agricultura), el hambre en Brasil se redujo del 10,6 por ciento de la población total (unos 19 millones de personas) al inicio de los 2000, a menos de 2,5 por ciento en el trienio 2008-2010, que es el valor mínimo por el cual FAO puede hacer inferencias estadísticas fiables.

Esta reducción en el número de gente subalimentada fue posible principalmente al firme compromiso del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva y de la puesta en marcha de políticas públicas y de programas de protección social que atajaron la extrema pobreza y el impacto de las sequías prolongadas en la parte noreste del país.

De hecho, los gobiernos tienen el papel más fundamental en el logro del Hambre Cero al poder asegurar que la gente más vulnerable tiene suficientes ingresos para comprar los alimentos que necesitan, o los medios para producirlos por sí mismos, incluso en tiempos de conflicto.

Sin embargo, los líderes mundiales deben tener en cuenta que el concepto Hambre Cero es más amplio y no se limita a la lucha contra la subalimentación. También pretende garantizar que todo el mundo tenga los nutrientes necesarios para llevar a cabo una vida sana.

El Hambre Cero incluye la erradicación de todas las formas de malnutrición, así que no se trata solo de alimentar a la gente sino de que también se nutra bien.

Los sistemas alimentarios actuales han aumentado la disponibilidad y el acceso a alimentos procesados muy calóricos, energéticamente densos, altos en grasas, azúcar y sal. Deben ser transformados de modo que todo el mundo pueda consumir alimentos sanos y nutritivos.

Tenemos que abordar la obesidad como un asunto público, no como un problema individual. Esto requiere la adopción de un enfoque multisectorial que involucre no solo a los gobiernos, sino también a los organismos internacionales, la sociedad civil, el sector privado y los ciudadanos en general.

Las dietas saludables deben ser fruto de un esfuerzo colectivo que incluya, por ejemplo, la creación de normas (como el etiquetado y la prohibición de algunos ingredientes dañinos), la introducción de la nutrición en los programas escolares, la adopción de métodos para reducir las pérdidas y desperdicios de alimentos, y el establecimiento de acuerdos comerciales que no impidan el acceso a comida fresca, nutritiva y cultivada localmente por agricultores familiares.

El lema del Día Mundial de la Alimentación 2018 es “Nuestras acciones son nuestro futuro”. Es hora de renovar nuestro compromiso y, aún más importante, el apoyo político para lograr un mundo sostenible libre de hambre y de todas las formas de malnutrición.

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Las mujeres afro de Colombia en busca de justicia

dom, 14/10/2018 - 15:57

Charo Mina-Rojas, 53 años de edad, es la Coordinadora Nacional de Cabildeo del Proceso de Comunidades Negras (PCN) en Colombia. Crédito: ONU Mujeres

Por Corresponsal Fao
BOGOTÁ, Oct 14 2018 (IPS)

Crecí en una comunidad afrodescendiente en Cali, Colombia, rodeada de mujeres fuertes y capaces. Sin embargo, los hombres dictaban sobre sus vidas lo que estaba bien o mal.

Cuenta su historia en primera persona Charo Mina-Rojas, quien ha trabajado por varios años para educar a las comunidades afrodescendientes de Colombia sobre la Ley 70 de 1993, que reconoce sus derechos culturales, territoriales y políticos.

Las mujeres afrodescendientes como yo, sigue, enfrentamos una doble discriminación, por nuestra raza y género, y una discriminación adicional, por la pobreza. En la escuela, recibía miradas de desprecio de algunas personas, mientras que otras eran sobreprotectoras, como si no pudiera lograr nada por mí misma. Más tarde, en mi vida, la discriminación continuó, y cuando trabajaba en el Ministerio, quienes eran asistentes rara vez me apoyaban.

Además de estas formas sutiles de discriminación, muchas de las aproximadamente 5 millones de personas afrodescendientes en Colombia viven en áreas afectadas por la violencia. Las mujeres son vistas como objetos sexuales; la violencia doméstica y sexual va en aumento.

El espacio que han dejado vacante los grupos rebeldes desde el acuerdo de paz está siendo ocupado por otros grupos armados, forzando a las personas a dejar sus hogares. La violencia sexual, secuestros y tortura están siendo utilizados como armas políticas, y están afectando a niñas y mujeres, a veces incluso a bebés. La violencia crea un estigma terrible para las mujeres.

También sufrimos de violencia económica, ambiental y cultural. Por ejemplo, las políticas económicas neoliberales que no corresponden con nuestras tradiciones están siendo impuestas en nuestras comunidades, y esto no fue discutido en lo absoluto durante las negociaciones de paz.

Las mujeres afrodescendientes no estuvimos en la mesa de las negociaciones desde el principio, pero al final logramos incluir un capítulo específico sobre perspectiva étnica.

¿Pienso que el acuerdo de paz será implementado? Yo creo que sí. Pero necesita ser implementado de una manera en la que reconozca la diversidad de la gente colombiana y de las mujeres, y que respete sus derechos. Esto significa proveerles de acceso a la tierra y a la propiedad que puedan usar de acuerdo a sus propias prácticas culturales y tradiciones, y consultando a las comunidades locales antes de que los proyectos de infraestructura sean desarrollados.

Siguiendo el histórico acuerdo de paz que puso fin al conflicto de más de 50 años entre el Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Mina-Rojas aboga por la justicia e igualdad para las mujeres afrodescendientes del país.

Remedios Pinto y su ruta del cacao

Nuestra travesía, que no es solo mía o la de mi familia, sino la de mi pueblo, viene desde muy atrás y comienza con la historia oral que nos han dejado nuestros ancestros y que es fielmente resguardada en las familias generalmente por nosotras donde lo más importante surge a partir del respeto: a nuestra cultura, a la vida comunitaria y a la naturaleza.

La productora de cacao colombiana Remedios Pinto en plena faena

Desde niña yo, Remedios Pinto, soñé con salir adelante y con las enseñanzas de mi abuela, mi madre y las tías. Aquí estoy, recuerdo el tiempo de recolectar cacao, coca o cítricos con mis hermanas, yo sabía muy poco, aprendí con el tiempo y así me hice parte de mi espacio, mi Yungas.

Para entonces el mejor remedio, el mejor desayuno y lo más reconfortante durante el día era tomarse una taza de chocolate con agua, calientito… El tiempo pasó y la demanda de cacao se mantuvo hasta mediados de 1980. El cacao se quedaba en la comunidad, pero con la aparición de las grandes cooperativas esa situación cambió: Se aumentó la producción y quedaba muy poco para el uso diario o para la pequeña empresa.

Una de las más grandes cooperativas de la región logró adquirir y llevarse la totalidad de la producción, los productores ahora están vetados de vender cacao a pequeñas empresas, a riesgo de perder el contrato con la cooperativa.

Tengo cuatro hermanas y cuatro hijas, y dadas las dificultades para mantener económicamente a la familia, muchas de nosotras tuvimos que migrar a las ciudades. En esta aventura, yo escogí Cochabamba. Al principio fue un caos y sentí de cerca la discriminación, fue difícil porque no conseguía un trabajo estable y porque la gente no conocía a los afros.

Estaba sola con mis cuatros hijas y debía mantenerlas. Fue entonces que hace como quince años fundamos con la familia una microempresa de transformación de cacao. Empezamos con poco porque teníamos que comprar el cacao a escondidas de la cooperativa.

Con el tiempo y el duro trabajo, nuestro chocolate Silverias, en memoria de mi mamita, hemos llegado hasta una feria internacional. Toda la familia trabaja: tías primas, sobrinas, hijas y todas sabemos hacer de todo un poco, desde la producción hasta la venta.

Para lo primero recolectamos de la comunidad pequeñas cantidades, producidas una o dos veces al año, separamos las habas y realizamos la fermentación, secado, tostado y molienda, todo está hecho artesanalmente.

Para la venta antes hacíamos bolas, lo más tradicional, pero por lo delicado del chocolate decidimos hacer tabletas empaquetadas en hojas de plátano. Esto nos permite exportar el producto a ciudades y ferias.

Empezar fue duro, pero con el tiempo la venta se incrementó. Por su sabor y calidad, pero sobre todo porque la venta es un espacio de trueque de aprendizajes: el comprador aprende un poco de nuestra cultura y yo aprendo y me empodero, sabiendo que cada mujer puede crear la capacidad y la fortaleza de salir adelante por sí misma, por su familia, por su comunidad, y cuidando la naturaleza.

Mi lucha es de cada día y cada mujer puede tener esta oportunidad si busca sus raíces, que tal vez no se ven, pero se sienten y se huelen estas características únicas que me permiten seguir adelante, no sólo ante la discriminación racial e histórica de nuestro pueblo, sino por todas las mujeres.

Ser mujer negra significa estar conectada con tu espacio, tus raíces, tu tierra y con tu comunidad. Soy orgullosa de ser afroboliviana. 

Invisibles nunca más

Las desigualdades que todavía pesan sobre las vidas de las mujeres afrodescendientes son producto de siglos de abusos y exclusión. Tanto es así que, en el imaginario social actual, se las suele asociar con la pobreza, la falta de instrucción y la incapacidad de inserción en el mundo laboral.

En otros escenarios, igual de violentos, las mujeres afro simplemente no existen. Ni en las estadísticas ni en los países ni en las regiones donde residen.

Vanilda Vital y su hija Daiane, productoras de café en el distrito de Ferreiras, estado de Minas Gerais, en Brasil. Crédito: Vanilda Vital

Pero no se trata de un destino ya escrito.

Porque las mujeres afrodescendientes de América Latina, aunque continúan siendo vulneradas por diversos mecanismos de opresión y discriminación, llevan en sus luchas cotidianas las lecciones de la historia y una inmensa riqueza cultural y ancestral.

De esta forma, las organizaciones de mujeres afrodescendientes tienen una voz propia y se rebelan contra las injusticias y desigualdades en el campo y la ciudad.

De acuerdo con la CEPAL, durante las últimas décadas, la lucha de los movimientos afrodescendientes y de mujeres afrodescendientes, ha impulsado la generación de institucionalidad estatal con presupuestos públicos para la promoción de la igualdad racial en 14 países de América Latina.

Sin embargo, en algunos casos estos mecanismos tienen un carácter casi simbólico. En ocasiones no llegan a funcionar de forma oficial y algunos otros que lo hacen, no logran constituirse efectivamente como autoridades sociales ni reúnen las condiciones para influir sobre las políticas.

Incluso, algunas de estas instancias no cuentan con la presencia de mujeres afrodescendientes en sus directivas, lo que pone en duda su legitimidad.

Por ésta y muchas otras razones, las voces de las mujeres afro, tan diversas como lo son los países de América Latina y el Caribe, coinciden en un mensaje urgente a lo largo y ancho de la región:

Ahora es el momento de visibilizar el rol fundamental que las mujeres afro han tenido en distintos procesos de conformación nacional. Y también es el momento de que ocupen el espacio que les corresponde en el camino hacia el desarrollo sostenible.

Ocultas entre números y folios

Conocer la cantidad de personas afrodescendientes en América Latina continúa siendo un desafío: Resulta difícil dar una cifra acertada debido a los problemas relacionados con la identificación étnico-racial en las fuentes de datos, que van desde la falta de inclusión de preguntas pertinentes hasta la calidad de la información recogida.

Luiza Cavalcante, mujer afrobrasileña. Tracunhaém, estado de Pernambuco, Brasil. Crédito: Luiza Cavalcant

El desarrollo de información estadística en cantidad y calidad sobre personas afrodescendientes en la región es una deuda de los Estados que impide el avance de políticas públicas de igualdad, en particular de igualdad de género.

  1. 130 millones de personas afrodescendientes vivían en la región hasta 2015, según una estimación, mínima, a partir de la última ronda censal de 16 países de América Latina.
  2. El incipiente avance en la producción estadística sobre mujeres negras y afrodescendientes ha sido resultado de movilizaciones en denuncia de la discriminación y negación cultural que implica la invisibilidad estadística.
  3. Sólo recientemente, y de manera lenta y heterogénea, la variable étnico-racial se ha ido incorporando a las estadísticas nacionales de los distintos países, tanto en los censos de población como en las encuestas de hogares y registros administrativos.
  4. Debido a la discriminación racial existente, en los censos y encuestas las personas afrodescendientes pueden no declararse como tales, lo que genera un subregistro de esta población.

Fuente: CEPAL. 2018. Mujeres afrodescendientes en América Latina y el Caribe: Deudas de igualdad.

Qué sigan sonando las voces

Como señala la CEPAL, contar con estadísticas sistemáticas y confiables sobre la población afrodescendiente y, en especial, sobre las mujeres afrodescendientes, es de extrema importancia, no sólo para posibilitar un mejor conocimiento de la realidad social latinoamericana, sino principalmente para contribuir a una mejor formulación e implementación de políticas públicas que, desde una perspectiva de derechos, permitan avanzar en la lucha contra el racismo y la discriminación racial hacia un horizonte de desarrollo con igualdad.

Mientras tanto, las mujeres afro se siguen movilizando y levantan la voz ante las injusticias.

Tal es el caso de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora, un espacio de articulación y empoderamiento que, desde su trinchera, busca aportar a la construcción de sociedades democráticas, equitativas, justas, multiculturales, libres de racismo, sexismo y de exclusión.

Al final, las mujeres afro, al igual que las mujeres indígenas y rurales tienen un mensaje simple y profundo para la sociedad, los gobiernos y los organismos internacionales: Nada sobre nosotras, sin nosotras.

Este artículo fue publicado originalmente por la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, en el marco de la campaña regional #MujeresRurales, mujeres con derechos. IPS lo distribuye por un acuerdo especial de difusión con esta oficina regional de la FAO.

El artículo Las mujeres afro de Colombia en busca de justicia fue publicado originalmente en IPS Agencia de Noticias.

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Oportunidades para mujeres y hombres jóvenes rurales de Guyana

sab, 13/10/2018 - 15:54

La joven Olivia David recibió un fondo semilla del proyecto Fortalecimiento de las oportunidades de empleo rural decente para mujeres y hombres jóvenes en el Caribe. Crédito: Trudy Williams/FAO

Por Corresponsal Fao
GEORGETOWN, Oct 13 2018 (IPS)

Desde 2015, la FAO y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), con la asistencia de la Corporación Procasur, implementan el proyecto Fortalecimiento de las oportunidades de empleo rural decente para mujeres y hombres jóvenes en el Caribe.

El objetivo es fortalecer las capacidades de la juventud para desarrollar sus proyectos de vida y fomentar su inclusión en el mercado laboral.

Guyana es uno de los 6 países caribeños donde el proyecto apoya a mujeres y hombres jóvenes interesados en la agricultura y otras áreas productivas relacionadas con el abastecimiento alimentario, incluyendo el procesamiento a pequeña escala, el agroturismo, el agregado de valor y la comercialización.

El proyecto promueve la capacitación de jóvenes guyaneses con la asistencia de Specialists in Sustained Youth Development and Research (SSYDR) y además cuenta con un componente de inversión para apoyar a aquellos jóvenes emprendedores sin acceso a fuentes de financiamiento.

Una de las ideas fuerza es la necesidad de construir una agenda pública con y por la juventud rural, cambiando el enfoque para considerar a los jóvenes como actores y no como beneficiarios de las políticas y estrategias de desarrollo rural.

Por esta razón, el proyecto despliega un esfuerzo colectivo con organizaciones de productores locales, cooperativas, redes y uniones con experiencia relevante en las áreas rurales, especialmente en el campo del desarrollo rural y el empleo decente.

Aunque inicialmente el proyecto preveía invertir en 14 emprendimientos, debido a la alta calidad de las propuestas recibidas, se ha propuesto financiar a todos los jóvenes participantes. De esta forma, durante el segundo semestre de 2018, 78 jóvenes emprendedores habrán recibido fondos semilla con montos entre 500 y 3 000 dólares estadounidenses.

Los emprendimientos de dos jóvenes, Olivia David y Francis Bailey, así como el del grupo Guyana Cassava Association, han sido los primeros tres en recibir fondos por parte del proyecto. Con su implementación, se espera un efecto multiplicador en sus comunidades.

Jóvenes e innovación: Una combinación multiplicadora

Olivia David diseñó una propuesta para consolidar un negocio de agroprocesamiento. La joven contaba ya con experiencia en la producción de cultivos comerciales, actividad a la que sumó el agroprocesamiento, para agregar valor a sus productos.

Actualmente Olivia prepara pescado salado, camarones en conserva y achar (condimento tradicional). Su experiencia con los productos agrícolas de valor agregado la ha persuadido de seguir apostando por dicha actividad productiva.

El joven Francis Bailey recibió un fondo semilla del proyecto Fortalecimiento de las oportunidades de empleo rural decente para mujeres y hombres jóvenes en el Caribe. Crédito: Trudy Williams/FAO

Por ello, Olivia recibió capacitación en agroprocesamiento por la Escuela de Agricultura de Guyana, a través de un esfuerzo de colaboración con la Oficina del Asesor Presidencial sobre Empoderamiento de la Juventud.

Con la inversión recibida por el proyecto, Olivia espera incrementar la oferta de sus productos, preparando conservas de carne de res, verduras y salsa BBQ.

Olivia tiene una idea muy clara sobre la relación de su emprendimiento con su comunidad: Buscará capacitar y emplear a otros jóvenes en actividades agrícolas y agregado de valor, asimismo, promoverá su negocio como un modelo para otros jóvenes emprendedores.

Por su parte, Francis Bailey se ha dedicado dos años a la apicultura y al retiro de panales, con el objetivo de difundir el importante rol que las abejas tienen para la agricultura.

Antes de gestionar su propio apiario, Francis fue capacitado durante más de un año por un apicultor experimentado, con quien pudo capturar más de 60 enjambres de abejas en todo el país. Posteriormente administró el colmenar por su cuenta.

Ahora que Francis domina las habilidades relacionadas con la apicultura, como atrapar enjambres, construir cajas receptoras eficaces y manejar lascolmenas, también ha comenzado a guiar a otros jóvenes para que se involucren en esta importante área productiva.

Con el financiamiento recibido por el proyecto, Francis buscará aumentar su oferta de productos y la gama de servicios ofrecidos por su emprendimiento. Francis también buscará contribuir a aumentar la cantidad de enjambres de abejas silvestres que atrapa, mediante la compra de equipos y herramientas de carpintería adicionales.

En cuanto al grupo Guyana Cassava Association, éste es conformado por tres jóvenes emprendedores: Jewel Collier-Swan, que se ha dedicado a la agricultura comercial; Judason Bess quien se ha involucrado en la producción natural de frutas y verduras; y Grace Albert, una de las fundadoras del grupo de Agroprocesamiento de Mujeres Rurales, colectivo que procesa yuca y produce harina.

El grupo de trabajo se conformó en una de las rutas de aprendizaje de Guyana, en el marco del proyecto. También participó en la Ruta Regional de Aprendizaje, organizada por el proyecto en República Dominicana, en noviembre de 2017.

Jewel, Judason y Grace decidieron crear un plan que ayudara a fomentar un mayor interés e inclusión de los jóvenes en todos los aspectos de la agroindustria. Su objetivo fue crear una asociación local para la producción, procesamiento y comercialización de yuca.

La asociación tiene la intención de vincular a productores, procesadores y mercados de la yuca dentro de un sólo marco. El grupo utilizará el financiamiento recibido para invertir en equipos y suministros para la producción, procesamiento y comercialización.

Asimismo, los jóvenes se han propuesto aprovechar al máximo este cultivo tradicional del Caribe: producirán hojuelas y harina para el consumo humano, pero también utilizarán los subproductos y otras partes de la planta para la alimentación animal.

A medida que crezca la popularidad de la asociación, los jóvenes buscarán atraer a más miembros a su asociación, especialmente a los jóvenes productores o procesadores yuca que buscan escalar su producción.

Recursos financieros y productivos para ellas

Las mujeres jóvenes rurales, y especialmente las pertenecientes a hogares vulnerables, carecen de un adecuado acceso a recursos financieros y productivos. Esto se traduce en que cuentan con menos oportunidades que otros colectivos para desarrollar sus propias estrategias de vida.

Por ello, en muchos países latinoamericanos y caribeños han surgido recientemente proyectos novedosos que buscan fortalecer la relación entre la población rural y el sistema financiero formal, y muchos de ellos ponen el foco en las mujeres.

Uno de estos proyectos es MuJeR: Promoviendo la inclusión financiera de mujeres jóvenes rurales, financiado por el FIDA y desarrollado por Fundación Capital, en alianza con diversas agencias gubernamentales y entidades financieras de Colombia, Paraguay y México.

Este proyecto busca promover y facilitar el acceso y uso de servicios financieros adecuados para mujeres jóvenes rurales, que tengan en cuenta sus necesidades particulares y la especificidad de sus contextos socioeconómicos.

En resumen, son diversos los actores que pueden confluir en la apuesta segura de invertir en las y los jóvenes rurales. Las lecciones aprendidas de distintas experiencias en la región demuestran que hay varias acciones fundamentales para lograr la sostenibilidad de las intervenciones. Por ejemplo:

  1. Promover un cambio de paradigma en el tratamiento que se da a las mujeres jóvenes rurales en las políticas públicas.
  2. Fomentar la creación de redes de jóvenes rurales para que sus voces sean reconocidas e identificadas como protagonistas de sus territorios.
  3. Hacer que las políticas orientadas a la juventud rural reconozcan la heterogeneidad de las y los jóvenes, tanto por su contexto urbano o rural, como por su vocación laboral y productiva.
  4. Incentivar el aprendizaje y capacitación para que las jóvenes rurales puedan construir sus propios proyectos productivos.
  5. Aprovechar las tecnologías de información y comunicación como una herramienta estratégica para desencadenar procesos innovadores en el mundo rural.

Este artículo fue publicado originalmente por la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, en el marco de la campaña regional #MujeresRurales, mujeres con derechos. IPS lo distribuye por un acuerdo especial de difusión con esta oficina regional de la FAO.

El artículo Oportunidades para mujeres y hombres jóvenes rurales de Guyana fue publicado originalmente en IPS Agencia de Noticias.

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Una lideresa indígena que nació en la cancha de fútbol

sex, 12/10/2018 - 13:15

La guaraní Tania Vera, lideresa juvenil de su pueblo en Paraguay. Crédito: Max Valencia/FAO

Por Corresponsal Fao
ASUNCIÓN, Oct 12 2018 (IPS)

El pueblo guaraní lleva el fútbol en la sangre: Desde el siglo XVII, practicaban un juego de pelota llamado manga ñembosarái, que se adelantó al fútbol moderno en al menos dos siglos.

Aunque no se marcaban goles ni había arcos, esta tradición de juego con pelota de caucho es parte del legado cultural del pueblo guaraní, un legado que la joven indígena ava guaraní Tania Vera heredó con orgullo.

Cuando tenía 19 años, Tania quería jugar al fútbol como lo hacían los hombres de su comunidad, Fortuna, en la ciudad paraguaya de Curuguaty, pero no había una liga femenina.

“Lo mismo sucedía cuando se tomaban decisiones sobre un proyecto productivo; las mujeres indígenas no teníamos participación y nuestra visión no era escuchada”, señala la joven.

“Durante el curso de derechos humanos y alimentación (organizado por FIMI y la FAO), aprendimos sobre los derechos de los pueblos indígenas e intercambiamos experiencias sobre el derecho al acceso a la tierra y al territorio, que es una constante amenaza para nuestros pueblos”, recuerda Tania.

Tras participar en la escuela, ella siguió estudios universitarios en derecho y se ha integrado a diferentes espacios de toma de decisión que inciden en su comunidad.

Hoy, con sólo 21 años, Tania forma parte de Comité de Representantes Indígenas que participan en PROEZA, el programa de lucha contra el cambio climático del gobierno de Paraguay –diseñado con el apoyo de la FAO- que recibió 90 millones de dólares del Fondo Verde del Clima.

“Soy la única mujer entre los ocho líderes indígenas que conforman este Comité, pero voy a seguir trabajando para que cada vez haya más mujeres indígenas participando en la toma de decisiones. Tenemos mucho que aportar. El cambio climático, la pobreza y la inseguridad alimentaria son temas que también nos afectan y a los que también podemos contribuir con nuestras experiencias y conocimiento”.

Dos mujeres indígenas del pueblo ixil mientras crean nuevas recetas a partir de productos tradicionales, en El Quiché, en Guatemala. Crédito: Luis Sánchez Díaz/FAO

Tania no sólo forma parte de procesos políticos clave en su comunidad y su país, sino que además impulsó la alineación del primer equipo formal del fútbol femenino de su comunidad, el Guaraní-Fortuna (sub 14).

Las mujeres indígenas en contexto

A pesar del amplio consenso internacional sobre el rol fundamental de las mujeres indígenas en la erradicación del hambre y la malnutrición, todavía existen limitaciones en el reconocimiento y ejercicio de sus derechos.

Y es que diariamente ellas enfrentan una triple discriminación: Son mujeres en un mundo dominado por hombres, son pobres en un sistema que históricamente las ha marginado y son indígenas en sociedades que discriminan y estigmatizan.

Por eso, el empoderamiento de las mujeres indígenas no sólo es lo correcto, también es una precondición para alcanzar el desarrollo sostenible.

La Agenda 2030, y su objetivo sobre la igualdad de género, representan una oportunidad única para saldar esta deuda histórica, promoviendo la garantía de sus derechos y dando respuesta a los grandes desafíos que actualmente enfrentan.

Para lograr esto, es fundamental hacerlas visibles, para que el mundo escuche todo aquello que tienen por decir sobre el futuro. Uno con raíces ancestrales.

Por esta razón, el Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI), a través de su Escuela Global de Liderazgo de Mujeres Indígenas, está generando procesos de formación dirigidos lideresas indígenas de diversas regiones del mundo.

De esta forma, desde 2015, FIMI y la FAO implementan procesos de capacitación sobre derechos humanos y seguridad alimentaria y nutricional en los niveles nacional y subregional. Hasta ahora, más de 100 mujeres de diversos pueblos indígenas de América Latina y el Caribe se han capacitado.

El objetivo que las mueve es enorme e imparable: Buscan replicar lo aprendido en sus comunidades y despertar una generación de lideresas indígenas que contribuyan a eliminar las desigualdades que todavía enfrentan.

Para lograrlo, ahora están capacitadas en el aprovechamiento de instrumentos nacionales e internacionales de derechos humanos, derechos de los pueblos indígenas y derechos de las mujeres. Además, han adquirido importantes conocimientos sobre el diseño e implementación de estrategias de incidencia para el cambio social.

Temas tan fundamentales para el futuro, como la alimentación, la gestión responsable de los recursos naturales y la protección de los recursos fitogenéticos, encabezan sus proyectos de lucha y de vida.

Actualmente, lideresas indígenas de África, Asia, Mesoamérica y Sudamérica fortalecen sus liderazgos y conocimientos mediante el intercambio de experiencias. Y es que las alianzas entre las mujeres indígenas y sus organizaciones son fundamentales para promover cambios internacionales desde una perspectiva local.

Diversidad, su principal riqueza

  1. Hay aproximadamente 185 millones de mujeres indígenas en el mundo, pertenecientes a más de 5 mil pueblos distintos.
  1. En América Latina existen más de 826 pueblos indígenas y cerca de 26,5 millones de mujeres indígenas.
  1. Las mujeres indígenas enfrentan una discriminación transversal que afecta todas las esferas sus vidas y exacerban las desigualdades.
  1. Las mujeres indígenas tienen menores niveles de alfabetización y educación que los hombres indígenas. Además, tienen un mínimo acceso a la participación política y los espacios de toma de decisiones.
  1. Las mujeres indígenas son guardianas de los conocimientos tradicionales y la biodiversidad de sus comunidades.
  1. Las mujeres indígenas son defensoras de los recursos naturales, las tierras y los territorios.

Fuentes: FAO. 2018. Campaña Global para el Empoderamiento de las Mujeres Indígenas.

Este artículo fue publicado originalmente por la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, en el marco de la campaña regional #MujeresRurales, mujeres con derechos. IPS lo distribuye por un acuerdo especial de difusión con esta oficina regional de la FAO.

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Si la equidad de género entra en la ONU ¿se van los méritos?

sex, 12/10/2018 - 13:12

La expresidenta chilena, Michelle Bachelet, ha sido nominada como la próxima Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU. Crédito: Jean-Marc Ferré/UN Photo.

Por Thalif Deen
NACIONES UNIDAS, Oct 12 2018 (IPS)

Ahora que el empoderamiento de género cobra impulso, tanto dentro como fuera de la ONU, el secretario general, António Guterres, anunciará en breve una nueva propuesta para mejorar la política de recursos humanos con el fin de lograr mayor diversidad de género y geográfica dentro de la Secretaría.

Cuando nombró a Michelle Bachelet como alta comisionada de Derechos Humanos en septiembre, también nombró a una nueva ombudsman.

Con los últimos dos nombramientos, la relación de género quedó en 24 mujeres y 22 hombres en el Grupo de Alta Gerencia, quizá por primera vez en los 73 años de historia del foro mundial.

Pero su última propuesta de reformar los estatutos para promover la equidad de género motivó protestas de la Federación de Funcionarios Internacionales, con sede en Ginebra.

Ian Richards, presidente del Comité Coordinador del Sindicato y Asociaciones de Funcionarios Públicos Internacionales del Sistema de la ONU (CCISUA, en inglés), que representa a 60.000 funcionarios, dijo a IPS que el sindicato no está de acuerdo con reducir las normas para que la paridad en la ONU sea un factor que determine quién se va cuando hay recortes.

“Las normas actuales fijan un orden de retención basado en el tipo de contrato con la debida consideración del tiempo de servicio, el rendimiento y la integridad, prácticas estándares para la mayoría de las organizaciones en otros lugares”, explicó.

Eso se implementa mediante un sistema de puntos suscrito por el secretario general y los sindicatos, y tiene una aceptación relativamente buena entre el personal.

Pero “las autoridades proponen ahora barrer con eso para que el género se vuelva un factor determinante sin importar el rendimiento de la o el trabajador, la competencia, la integridad, el tiempo de servicio, entre otros”, añadió Richards.

Y “el mérito abandonó el edificio hace años”, observó Guy Candusso, ex vicepresidente del sindicato en diálogo con IPS.

“Lo más importante es que los funcionarios nunca deberán rendir cuentas por sus decisiones, en especial en términos de personal”, apuntó Candusso, quien trabajó muchos años en la ONU y ahora está jubilado.

Cuando Guterres asumió, en enero de 2017, le dio gran prioridad a la equidad de género. La reforma de la gestión debe asegurar “que logremos la igualdad de género más temprano que tarde”, señaló.

El objetivo inicial de lograr una representación equitativa entre mujeres y hombres en el personal de la ONU se había fijado para el año 2000.

“Estamos lejos del objetivo. Prometo respetar la equidad de género desde el comienzo en todas mis designaciones al Grupo de Alta Gerencia y en las Juntas de Ejecutivos”, apuntó.

Para fines de su mandato, prometió que la ONU debe lograr la igualdad de género a nivel de secretarios generales adjuntos y subsecretarios generales, incluidos representantes especiales y enviados especiales.

“Necesitamos una hoja de ruta clara con referencias y cronogramas para lograr la igualdad en todo el sistema, mucho antes del plazo de 2030”, precisó.

La situación es bastante seria porque hay mucha reestructura en la actualidad: en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, en la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios, en las misiones de paz, en el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales, y todos se verán afectados.

Además de eso, si el personal desea aspirar a otros puestos en la ONU para evitar quedar en la calle, encontrarán las mismas barreras de género.

“Todos queremos una fuerza de trabajo diversa, incluso geográficamente, y que no sean palabras vacías. Pero las medidas propuestas son peligrosas. El equipo de género parece haberse dejado llevar a expensas del personal y sus familias”, opinó.

Es el mismo personal que arriesga su vida en los lugares más peligrosos del mundo donde opera la organización, apuntó Richards.

“Los funcionarios son meros números en un cálculo político”, se lamentó.

Richards señaló que los estados miembros aún no son conscientes de eso, pero les va a llegar.

“Podrán darse cuenta de que contraviene el artículo 8 de la Carta de la ONU, que señala que no deben quedar excluidos de un trabajo en la ONU por su género”, explicó.

Mientras, el sindicato pidió una reunión de emergencia con el comité de gestión de personal, pues le preocupa los puestos de trabajo, por lo que seguirán el tema de cerca, indicó.

El Equipo de Trabajo de Equidad de Género, integrado por funcionarios de más de 30 entidades de la ONU, se dividió en subgrupos concentrados en:

• Datos / definición de objetivos / creación de definiciones comunes de lo que se mide / responsabilidad

• Medidas especiales

• Cargos altos

• Parámetros de misión

• Ambientes propicios / cultura organizacional / políticas vinculadas al ambiente laboral

Mientras, un diplomático asiático, que monitorea la Comisión Consultiva de Asuntos Administrativos y de Presupuesto, dijo a IPS que si bien Guterres puede estar haciendo lo correcto, podría haber una agenda oculta a largo plazo, según rumores en los pasillos de la ONU.

“Hasta donde yo sé, no lo presiona ningún estado miembro en lo que respecta a su propuesta de género de largo alcance. Quizá sea por iniciativa propia para prevenir posibles desafíos a su segundo mandato por parte de una mujer”, añadió.

Además, el ingreso de Guterres a la ONU coincide con el aumento en la edad de jubilación a 65 años. Y con poco personal a punto de retirarse, la única forma de cumplir sus objetivos en materia de género es echar gente, observó el diplomático.

Traducción: Verónica Firme

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América Latina conduce en reversa en el objetivo de hambre cero

sex, 12/10/2018 - 08:00

Una niña ayuda a su familia, pelando yuca en Acará, en el noreste de la Amazonia brasileña. Más de cinco millones de niños sufren desnutrición crónica en América Latina, una región donde se ha retrocedido en la meta de erradicar el hambre y la pobreza extrema, al mismo tiempo que crece la obesidad, que afecta a siete millones de niños. Crédito: Fabiana Frayssinet/IPS

Por Orlando Milesi
SANTIAGO, Oct 12 2018 (IPS)

Por tercer año consecutivo América del Sur retrocedió en el objetivo mundial de lograr el hambre cero en 2030, al registrar 39  millones de habitantes que viven con hambre y cinco millones de niños que sufren desnutrición.

“Es muy angustiante porque no  estamos progresando. Estamos mal, vamos en reversa. Uno puede aceptarlo en un año de una gran sequía o una crisis en algún lugar, pero ya cuando son tres años, ello marca tendencia”, reflexionó Julio Berdegué, máxima autoridad de la FAO en América Latina y el Caribe.

El representante regional de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) dijo que causa preocupación que no sea América Central, la subregión más pobre, la que está echando por la borda los esfuerzos, sino que sean los países suramericanos los que se estancaron.“Más de cinco millones de niños y niñas en América Latina están con desnutrición permanente. En el continente de la abundancia alimentaria, el continente de países de ingresos medios altos y altos, cinco millones de niños…Es inaceptable”: Julio Berdegué.

“Más de cinco millones  de niños y niñas en América Latina están con desnutrición permanente. En el continente de la abundancia alimentaria, el continente de países de ingresos medios altos y altos,  cinco millones de niños…Es inaceptable”, sentenció en una entrevista con IPS en la sede regional del organismo en Santiago.

“Son niños cuya vida ha sido ya cicatrizada. Niños que aunque ahora intervengamos los países, los gobiernos, la sociedad civil, las oenegés, las iglesias, las  comunidades, su vida ya quedó marcada. El potencial de desarrollo de un niño cuyos primeros meses y años de vida están marcados por la desnutrición ya está limitado radicalmente para toda su vida”, subrayó.

¿Qué hacer para volver a avanzar? En línea con el lema del Día Mundial de la Alimentación, el 16 de octubre, cuyo lema  este año es “Nuestras acciones son nuestro futuro. Un mundo hambre cero para 2030 es posible”, Berdegué subrayó la responsabilidad de los gobiernos y de toda la sociedad.

Los gobiernos, dijo, deben “convocarnos a todos, facilitar, apoyar, promover la creación de empleo y los ingresos, sobre todo para las personas de los estratos socio económicos más débiles”.

Remarcó, asimismo, que también se requieren políticas de protección social, paz y ausencia de conflictos y enfrentar el cambio climático.

Nuevos alimentos para mejorar la nutrición

En la pequeña localidad de Los Muermos, cerca de Puerto Montt, 1.100 kilómetros al sur de Santiago, nueve mujeres y dos hombres recolectores de algas están movilizados para crear nuevos alimentos, con los que quieren contribuir a frenar tanto la subalimentación como la sobrealimentación, tanto en Chile como en países vecinos. Su producto estrella es la mermelada de cochayuyo (dulvillaea antárctica).

“Yo crecí en el agua. Hace más de 30 años que trabajo con el mar. He sido recolectora de orilla”, contó Ximena Cárcamo, de 48 años, presidenta de  la Cooperativa Pesquera Flor del Mar.

El mexicano Julio Berdegué, representante regional de la FAO para América Latina y el Caribe, en su despacho en la sede del organismo en Santiago de Chile, durante su entrevista con IPS, para analizar el retroceso del objetivo de hambre cero en la región. Crédito: Orlando Milesi/IPS

La alguera destacó a IPS desde Los Muermos el gran potencial del cochayuyo y otras algas “que ayudan en la salud y a la nutrición porque tienen muchos beneficios para la gente”, en una región con altos niveles de pobreza y vulnerabilidad social, que se traducen en subalimentación.

“Le estamos sacando valor agregado a productos que tenemos en nuestra localidad. Queremos que la gente los consuma y por eso hicimos mermeladas porque los niños no comen algas y en Chile tenemos tanta cosa que la gente no consume y que podrían ayudar a mejorar la alimentación”, explicó.

En una primera etapa las mujeres, con respaldo del Centro Acuícola y Pesquero de Investigación Aplicada, identificaron qué las algas tienen alto valor nutricional, son ricas en minerales, proteínas, fibra, vitaminas y presentan bajos niveles de azúcares.

Las algueras crearon el recetario “cocinando con algas de la huerta del mar”, incluyendo recetas dulces y saladas entre las cuales helado de cochayuyo, arroz con leche y luche y ceviche de reineta con chicoria de mar.

Ahora el proyecto apunta a crear alimentos con alto valor agregado como barras energéticas.

“Queremos llegar a los colegios, adonde no se consumen algas. Por eso queremos ir mezclándolas con fruta deshidratada de nuestro sector”, dijo Cárcamo, al insistir que una alimentación sana y variada introducida en la gente desde la infancia, es el camino para combatir la desnutrición, así como la “espantosa” situación de sobrepeso y obesidad que afecta a Chile, así como al resto de América Latina.

La paradoja de la obesidad

“La obesidad nos está matando…mata más personas que el crimen organizado”, alertó Berdegué, al resaltar que en materia de nutrición la región soporta por un lado la subalimentación y por otra la sobrealimentación.

“Casi 60 por ciento de la población de la región tiene sobrepeso. Hay 250 millones de candidatos a la diabetes, cáncer de colon o accidentes cerebro vasculares”, describió.

Detalló que “hay 105 millones de obesos, que son candidatos aventajados a estas enfermedades. Más de siete millones de niños  son obesos con problemas de autoestima, desarrollo emocional y físico. Son niños candidatos a morir jóvenes”, describió.

Según Berdegué, este problema “está creciendo desbocadamente…estamos metiendo cuatro millones de obesos más cada año a esta región”.

Una alguera carga con unas matas de cochayuyo, que acaba de arrancar de las rocas a las que se adhiere, en la costa del océano Pacífico, en Chile. En diferentes áreas costeras del país se promueve el cultivo y comercialización de esta y otras algas, como nuevos alimentos para mejorar la nutrición del país. Crédito: Orlando Milesi/IPS

 

La última estadística del 2016 dio cuenta de 105 millones de obesos en América latina y el Caribe, luego que solo cuatro años antes estos eran 88 millones.

Ante esta situación, el representante regional la FAO subrayó que es necesario  transformar  profundamente el sistema alimentario.

”Cómo producimos, qué producimos, qué importamos, cómo se distribuye, que tal es el acceso en tu barrio. Qué haces si vives en un barrio en que la única tienda que está a 500 metros, solo vende comida ultraprocesada y no vende verduras ni  frutas”, explicó.

Berdergué criticó severamente “la publicidad, que nos está metiendo todos los días que la buena alimentación es irnos a sentar a un restaurante de comida rápida y zamparnos  2.000 calorías de chatarra como si nada”.

Cambio de políticas, además de hábitos

“Hay que cambiar hábitos, sí, pero hay que cambiar políticas. Hay países, por ejemplo en las pequeñas islas del Caribe, que dependen fundamentalmente de los alimentos que importan. Y la gran mayoría de esos alimentos son ultraprocesados, muchos de los cuales de alimento solo tienen el nombre porque es pura química, pura grasa y mugre”, aseveró.

Insistió en que “nos falta producción de frutas, verduras y lácteos en muchos países o políticas comerciales  que incentiven  la llegada de estos alimentos y no tanto de alimentos chatarras”.

Y para avanzar hacia la meta de hambre cero en apenas 12 años, Berdegue instó también a generar empleos y mejorar los ingresos, porque esa “es la mejor política contra el hambre”.

El objetivo 2 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que conforman la Agenda de Desarrollo 2030, es justamente el del alcanzar el hambre cero, mediante ocho metas específicas.

Pobreza que recrece

“En América Latina no nos falta comida. Nos falta dinero para comprar comida”, reseñó.

Berdegué pidió asimismo que los países retomen las políticas de protección a las personas en condición de pobreza y extrema pobreza.

En la región, según las últimas cifras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal),  la pobreza creció entre 2014 y 2017, para afectar a 186 millones de personas, 30,7 por ciento de la población. La pobreza extrema afecta a 10 por ciento del total: 61 millones de personas.

Además, en una desigualdad que explica el éxodo del campo a las ciudades, en esta región de 82 por ciento de su población urbana, la pobreza rural afecta a 48,6 por ciento de la población, mientras la urbana representa 26,8 por ciento.

“La FAO insta a los países a repensar las políticas de protección social, particularmente en el caso de la infancia. No podemos dejar que vayamos más  despacio en la erradicación de la desnutrición y del hambre entre los niños y niñas”, aseveró.

Abogó también por la necesidad de paz y el cese de los conflictos porque “tenemos toda la evidencia del mundo que cuando  tú pierdes la paz, el hambre se dispara. Es automático. Los grandes focos y problemas de hambre en el mundo, hoy día, son en lugares donde estamos enfrentados a situaciones de conflicto”.

“Tenemos en la región países donde hay una situación muy convulsionada y los gobiernos tienen que saber que  esa convulsión social y política causa hambre”, concluyó Berdegué.

Edición: Estrella Gutiérrez

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Avances para acabar con matrimonio infantil en América Latina

qui, 11/10/2018 - 18:36

Elena Sam Pec, joven rural de Puente Viejo, en el departamento de Jalapa, Guatemala. Crédito: Ryan Brown/ONU Mujeres

Por Corresponsal Fao
PANAMÁ, Oct 11 2018 (IPS)

América Latina y el Caribe ha sido una de las regiones más afectadas por el matrimonio infantil. De acuerdo con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), hasta 2012, las niñas latinoamericanas que se casaban siendo menores de edad representaban 29 por ciento del total.

A pesar de este panorama sombrío, en América Central y el Caribe se han dado pasos históricos, lo que representa un avance considerable para las niñas, adolescentes y mujeres en la región.

El 12 de julio de 2017, el legislativo Congreso hondureño modificó el Código Nacional de Familia para revocar todas las excepciones legales que hasta entonces permitían el matrimonio de menores.

Aunque técnicamente prohibido, el matrimonio de las niñas de hasta 16 años de edad era posible con el consentimiento de los padres.

Un mes después, los países vecinos de Guatemala y El Salvador tomaron medidas igual de decisivas.

En Guatemala, fueron aprobadas las reformas legales para prohibir el matrimonio de manera efectiva para cualquier persona menor de 18 años de edad, mientras que en El Salvador las excepciones legales para el matrimonio de niños fueron derogadas.

La congresista Karina Sosa, quien promovió la iniciativa en El Salvador, destacó que derogar estas excepciones es particularmente relevante para acabar con el abuso sexual de las niñas y los adolescentes:

“La ley ya había prohibido el matrimonio infantil, pero las excepciones se podían hacer si la menor de edad estaba embarazada o tenía un niño con la persona con quien se iba a casar; usando el matrimonio infantil como un escudo para la impunidad”, explicó la parlamentaria.

Según cifras de 2014, en El Salvador 29,1 por ciento de las mujeres entre 20 y 49 años se casaron antes de cumplir los 18 años de edad.

En 2012, los organismos de las Naciones Unidas registraron que 45 por ciento de las niñas entre 10 y 17 años que habían dado a luz ese año, habían estado viviendo con sus parejas antes de quedar embarazadas.

Mujeres del Congreso de Guatemala votaron para aprobar la reforma que prohíbe el matrimonio infantil. Crédito: ONU Mujeres

Marleni Matías, congresista de Guatemala y presidenta de la Comisión de Mujeres del Parlamento, explicó la magnitud del problema en su país:

Según datos oficiales, 14,3 por ciento de las niñas y adolescentes guatemaltecas de hasta 17 años de edad estaban embarazadas. Esta cifra se elevó a 24,1 por ciento cuando se consideraron niñas y adolescentes de hasta 18 años.

Mientras tanto, en junio pasado, Trinidad y Tobago modificó la Ley de matrimonio, la Ley del matrimonio musulmán, la Ley de divorcio, la Ley del matrimonio hindú, la Ley del matrimonio orisa, y la Ley de enjuiciamiento y bienes matrimoniales, con el objetivo de poner fin a la práctica del matrimonio de menores.

El matrimonio infantil ha sido objeto de debate desde hace más de un año en el país después de que la Organización Interreligiosa (IRO) sugiriera que las leyes matrimoniales no debían ser modificadas, a pesar de permitir a niñas de hasta 12 años casarse.

En estos países, ONU Mujeres, en estrecha colaboración con otras agencias de la ONU como UNICEF y UNFPA, impulsó estas reformas legales dentro de los recintos parlamentarios y promovió el tema en la agenda pública local.

Una de las metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible 5, dedicado a la igualdad de género, es precisamente eliminar las leyes y prácticas discriminatorias contra las mujeres y las niñas.

Por esa razón, este logro centroamericano y caribeño es un paso más hacia la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Contexto en cifras

  1. En algunos países latinoamericanos y caribeños, una niña rural tiene el doble de posibilidades de casarse siendo niña que una niña de una zona urbana.
  1. En los países de ingresos bajos, las mujeres rurales tienen 38% menos posibilidades que una mujer urbana de dar a luz asistidas por una persona profesional de la salud.
  1. Sólo un tercio de las mujeres rurales recibe cuidado prenatal en comparación con la mitad de las mujeres en las regiones en desarrollo en general.

Fuentes: UNICEF. 2016. Ending child marriage: Progress and prospects (Cuadro 1). / ONU Mujeres. 2018. Informe sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Cuadro 2). / ONU. 2011. Informe sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio 2010 y 2011.

Este artículo fue publicado originalmente por la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, en el marco de la campaña regional #MujeresRurales, mujeres con derechos. IPS lo distribuye por un acuerdo especial de difusión con esta oficina regional de la FAO.

 

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¿Por qué migra la población del Triángulo Norte Centroamericano?

qui, 11/10/2018 - 13:08

Campesinos laboran en un campo de maíz, mezclado con otras plantas, en San Lorenzo, un municipio del sur de México, que está poblado por migrantes guatemaltecos que huyeron de su país en los años 80. Crédito: FAO

Por Julio Berdegué y Silvia Saravia
SANTIAGO, Oct 11 2018 (IPS)

De los 33 millones de migrantes internacionales originarios de América Latina y el Caribe, cerca de 15 millones provienen de México y de tres países que conforman el llamado Triángulo Norte Centroamericanos: Guatemala, El Salvador y Honduras.

Los migrantes de dichos países tienen como principal destino final Estados Unidos y su movimiento migratorio se da a través México, conformando así uno de los principales corredores migratorios de nuestra región y del mundo.

La importancia de la migración internacional no es menor en las economías de los países del Triángulo Norte Centroamericano: en 2015 las remesas representaron 18 por ciento del producto interno bruto (PIB) de Honduras, 17 por ciento del PIB de Salvador y 10 por ciento del PIB de Guatemala.

El crecimiento de las remesas también ha sido sustancial: entre 2007 y 2016, se expandieron en 75 por ciento en Guatemala, 47 por ciento en Honduras y 24 por ciento en El Salvador.

Julio Berdegué. Crédito: FAO

Si consideramos que cerca de 40 por ciento de las remesas internacionales se destinan a zonas rurales, queda claro hasta qué punto los flujos internacionales de personas y remesas son fundamentales para la subsistencia de las comunidades más rezagadas.

Las causas de la migración en el Triángulo Norte se asocian no solamente al deseo de buscar mejores opciones económicas, sino a la presión de escapar de la pobreza rural, el hambre, la inestabilidad climática y la violencia.

La inestabilidad climática como causa de la migración en el Triángulo Norte se hace evidente en el denominado Corredor Seco Centroamericano, una ecorregión de bosque tropical seco que abarca casi un tercio del territorio de América Central en la cual viven cerca de 11 millones de personas.

El 60 por ciento vive en pobreza y en años recientes se han registrado de forma más frecuente situaciones de “hambruna estacional”.

La violencia es otro aspecto que incide directamente en los flujos migratorios internos e internacionales del Triángulo Norte. En el caso de Guatemala, El Salvador y Honduras, la tasa de homicidios fue de 31, 64 y 74 personas por cada cien mil habitantes, respectivamente, en 2014.

Silvia Saravia. Crédito: FAO

En los países del Triángulo Norte, un estudio reciente de Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha identificado 218 municipios con tasas extremadamente altas de emigración, en los cuales viven cerca de 4,5 millones de personas.

Si deseamos mitigar la migración, será indispensable estimular el desarrollo de estos territorios expulsores de migrantes, con estrategias que abarquen al menos cuatro dimensiones

Ellas son: acceso acelerado a niveles mínimos de bienestar, comenzando por la seguridad alimentaria y nutricional; nuevas y mejores oportunidades de empleo e ingreso; resiliencia a eventos climáticos extremos y adaptación al cambio climático; y fortalecimiento del tejido social y del estado de derecho para abatir el crimen organizado y la violencia.

La FAO junto a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y otros socios estratégicos, han conformado una Alianza para enfrentar con eficacia las causas de la migración rural en Mesoamérica.

El principal aporte de la Alianza serán propuestas de políticas concretas, adaptadas a la realidad de esa subregión, que puedan mitigar la presión migratoria propiciando el desarrollo de los territorios de origen.

Estas propuestas enfrentaran los factores que provocan o exacerban los grandes desplazamientos, y permitirán crear condiciones que permitan a las comunidades y personas desarrollarse y vivir en paz, pues la migración debe ser ante todo una opción.

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Contra el cambio climático, “no tenemos tiempo que perder”

qui, 11/10/2018 - 12:00

Las inundaciones en Puerto España, capital de Trinidad y Tobago, en mayo pasado. Crédito: Peter Richards/IPS

Por Tharanga Yakupitiyage
NACIONES UNIDAS, Oct 11 2018 (IPS)

Las conclusiones de un estudio del IPCC impactaron a la comunidad internacional por las consecuencias reales y agudizadas del cambio climático que se sentirán más temprano que tarde. ¿Y ahora qué?

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) reveló que la comunidad internacional está muy lejos de lograr contener el recalentamiento planetario y que el mundo tendrá 1,5 grados centígrados más para 2030, respecto de la era preindustrial, si no se toman medidas urgentes.

“Es bastante desalentador que te digan qué poco tiempo tenemos”, comentó la asesora de política de Amnistía Internacional, Chiara Liguori, en diálogo con IPS.

Por su parte, la directora de política del Programa de Clima y Energía de la Unión de Científicos Preocupados, Rachel Cleetus, coincidió: “Ese informe debería ser el impulso que necesitan los gobiernos. Pidieron esa información en 2015 y ahora la tenemos frente a nosotros, y es profundamente aleccionadora”.

Como las actividades humanas ya hicieron que aumentara un grado centígrado la temperatura actual, las consecuencias ya se sienten y se manifiestan en inundaciones, sequías y olas de calor.

Este año, hubo una ola de calor sin precedentes, desde el océano Ártico hasta Japón.

En Estados Unidos, el calor extremo dejó más personas muertas que los otros eventos climáticos extremos sumados. Mientras, en Japón, fallecieron 65 personas en una semana por la ola de calor, que se declaró como “desastre natural”.

El informe del IPCC, llamado Informe Especial sobre Recalentamiento Global de 1,5 grados, conocido como SR15, pronostica que los eventos climáticos extremos empeorarán si no se limita el aumento de temperatura a menos de 1,5 grados, en vez de los no más de dos grados centígrados acordados.

Por ejemplo, los 91 autores que participaron en la preparación del informe estimaron que habrá menos riesgos de morbilidad y mortalidad relacionadas al calor si la temperatura aumenta 1,5 grados, en vez dos.

El nivel del mar aumentará 0,1 metros menos con un aumento de temperatura global de 1,5 grados, es decir que 10 millones de personas menos se verán expuestas a riesgos derivados de inundaciones y de desplazamientos, en particular en los pequeños estados insulares.

También se pronostica que las consecuencias sobre la diversidad biológica y los ecosistemas, como la extinción de especies en los arrecifes de coral, será inferior con un aumento inferior a 1,5 grados.

“Aunque puede parecer una pequeña diferencia, hay una gran diferencia entre 1,5 y dos grados”, precisó Cleetus.

“Cada fracción de grado que podamos evitar es importante”, apuntó.

Mientras, los pequeños estados insulares en desarrollo defendieron con fuerza la necesidad de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados antes del Acuerdo de París, pero la comunidad internacional fijó el límite en dos grados centígrados.

Debido a la falta de compromisos climáticos, el mundo se encamina a un aumento de temperatura de más de tres grados.

“La viabilidad de 1,5 grados está ligada a las decisiones políticas que tomemos, a las opciones tecnológicas, sociales y económicas; no tenemos tiempo que perder”, subrayó Cleetus.

Cleetus y Liguori coincidieron en la necesidad de una transformación a gran escala en todos los sectores, incluido el de la energía.

El informe señala que las emisiones de dióxido de carbono deberán disminuir en 45 por ciento, respecto de las registradas en 2010, para 2030, para llegar al “cero neto” para 2050.

Es decir que habrá que sacar el dióxido de carbono que quede de la atmósfera.

Muchos se vuelven hacia la Bioenergía con captura y almacenamiento de carbono, un proceso que implica quemar biomasa, como plantas, para genera energía, recolectando el dióxido de carbono que emiten para luego almacenar los gases bajo tierra.

Pero Liguori señaló que la controvertida tecnología de generar Bioenergía con captura y almacenamiento de carbono necesita de grandes cantidades de tierra para cultivar la biomasa, lo que podría desplazar a la producción agrícola y hasta a las comunidades asentadas.

“Ya hemos visto medidas de mitigación del cambio climático que, al mismo tiempo, no respetan los derechos humanos y generan graves consecuencias para las poblaciones”, explicó a IPS.

“Pueden poner una carga muy pesada sobre personas que ya están muy expuestas al cambio climático y tienen menos posibilidades de defender sus derechos”, explicó Liguori.

En mayo de 2018, Amnistía Internacional documentó cómo miembros de la comunidad indígena sengwer, del bosque de Embobut, en Kenia, fueron expulsados de sus casas y les quitaron las tierras tras una campaña del gobierno para reducir la deforestación.

Sin embargo, no están comprobadas las acusaciones de que ellos destruyen el bosque, apuntó Liguori.

“Todas esas medidas deben respetar los derechos humanos porque no se puede simplemente transferir un problema a otro. Tenemos que pasar a una economía de carbono cero, pero no podemos replicar las violaciones de derechos humanos que tenemos actualmente”, añadió.

“Los países deben ayudar a realizar la transición hacia las energías limpias, así como ayudar a invertir en resiliencia para mantener a sus comunidades a salvo”, indicó Cleetus.

El Fondo Verde para el Clima ha sido un instrumento crucial para hacer frente al cambio climático en los países en desarrollo y para apoyar los esfuerzos para limitar las emisiones de gases invernadero.

Pero de los 10.000 millones de dólares comprometidos para el fondo, solo se reunieron 3.000 millones. Y Australia y Estados Unidos se negaron a las solicitudes de realizar más aportes.

Los fondos para el clima han sido de los mayores escollos en muchas de las negociaciones internacionales, como las conferencias de las partes, y se prevé que la próxima de Polonia no será la excepción. Los representantes de los gobiernos se reunirán para finalizar la implementación de las normas del Acuerdo de París, aprobado en diciembre de 2015.

Las soluciones para hacer frente y responder al cambio climático existen, pero lo más preocupante es la falta de voluntad política y de participación.

“Hay mucho que podemos hacer para limitar las emisiones, y depende de las autoridades y de los gobiernos redoblar esfuerzos”, subrayó Cleetus.

Hace poco la Corte de Apelaciones de La Haya confirmó un dictamen de 2015, que ordenó al gobierno holandés reducir las emisiones de gases contaminantes en 25 por ciento para 2020, respecto de los niveles registrados en 1990.

El caso, presentado por la Fundación Urgenda y un grupo de unos casi 1.000 residentes, arguyó que de no actuar contra el cambio climático, equivale a una violación de los derechos de la población holandesa por parte del gobierno.

“No tenemos que plantear una falsa elección entre desarrollo sostenible, erradicación de la pobreza y nuestros objetivos climáticos. Pueden ir de la mano y, de hecho, deben ir de la mano si pretendemos superar los obstáculos políticos que se presentan a la acción climática”, observó Cleetus.

“Nuestras preferencias todavía importan; de hecho, importan más que antes”, apuntó.

“Está en nuestras manos el futuro climático de nuestro mundo y el tipo de clima que dejaremos a nuestros hijos y nietos”, concluyó.

Traducción: Verónica Firme

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Reconocimiento y políticas piden mujeres rurales latinoamericanas

qui, 11/10/2018 - 09:37

Yolanda Flores, una indígena aymara, habla a otras mujeres dedicadas a la pequeña agricultura, congregadas en la plaza de su aldea, en las alturas del sur andino de Perú. Ella está convencida de que participar en los espacios locales de decisión es fundamental para las mujeres rurales salgan de la invisibilidad y se reconozcan sus derechos. Crédito: Cortesía de Yolanda Flores

Por Mariela Jara
LIMA, Oct 11 2018 (IPS)

Las mujeres rurales de América Latina son determinantes en metas como un desarrollo sostenible en el campo, la seguridad alimentaria y la reducción del hambre en la región. Pero se mantienen entre invisibles y vulnerables y requieren reconocimiento y políticas públicas para salir de la situación de abandono.

Suman alrededor de 65 millones y configuran una amplia diversidad por sus orígenes étnicos, los territorios que ocupan, y por las actividades y roles que desempeñan, los que sin embargo carecen de valoración por parte de los Estados, en una deuda que  resalta cuando se celebra el Día Internacional de las Mujeres Rurales, el 15 de octubre.“Ellas cumplen roles claves, producen y trabajan mucho más que los hombres. En las huertas, en las cosechas, en las siembras, hacen los cultivos, ven los animales, después cargan desproporcionadamente con el trabajo de la casa, de los niños, etcétera, pero no ven un peso”: Julio Berdegué.

“El Estado, sea gobernante local o nacional, nos tiene abandonadas, en su cabeza está sembrar fierro y cemento, no entienden que vivimos de la agricultura y que somos las mujeres las más afectadas porque nos encargamos de la alimentación y de la salud de nuestras familias”, manifestó a IPS la aymara Yolanda Flores.

Perteneciente a Iniciati, una aldea de unas 400 familias indígenas y campesinas en el sureño y andino departamento peruano de Puno, situada a más de 3.800 metros sobre el nivel del mar, Flores se dedica desde siempre a “hacer la chacra”.

Eso significa cultivar en su parcela, heredada de sus padres, papa, habas y granos como quinua y cebada que lava, muele con batán (utensilio de piedra de uso ancestral) y coloca como alimento cotidiano en su hogar. El remanente lo comercializa en forma comunitaria.

“Cuando hacemos la chacra hablamos con nuestros productos, a cada papa abrazamos, le decimos qué ha pasado, por qué te has flojeado, por qué este gusano te ha entrado. Y cuando está grande le felicitamos, uno por uno, así nuestro alimento tiene mucha energía cuando comemos. Pero no entienden esa forma de vida de nosotros y se olvidan de la pequeña agricultura”, dijo.

Así como Flores, los millones de mujeres rurales de América Latina enfrentan la falta de reconocimiento a su trabajo productivo, así como el que realizan para mantener el hogar, atender a la familia, criar a los hijos o cuidar a las personas enfermas y ancianas.

Por esta situación, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) urge incentivar en la región compromisos de los Estados para revertir las históricas desventajas que enfrentan e impiden su acceso a los recursos productivos, el disfrute de sus beneficios y el logro de su autonomía económica.

“Dependiendo del país, entre dos tercios y 85 por ciento de las horas que trabajan las mujeres rurales, es trabajo no remunerado”, aseguró a IPS el representante regional de la FAO para América Latina y el Caribe, Julio Berdegué.

Mujeres que se dedican a la agricultura de sobrevivencia a más de 3.300 metros sobre el nivel del mar en las alturas de del sur del departamento de Cusco, en los Andes de Perú, en el municipio de Cusipata. Con el apoyo de organizaciones no gubernamentales han instalado invernaderos o fitotoldos que les permite producir hortalizas diversas venciendo las inclemencias climáticas. Crédito: Janet Nina/IPS

El también subdirector general del organismo deploró que no reciban pago por el duro trabajo que desempeñan en la agricultura y que se incrementa cuando son jefas de familias, de sus unidades productivas o durante la temporada de cultivo.Políticas públicas contra discriminación

María Elena Rojas, a cargo de la representación de FAO en Perú, indicó a IPS que si las mujeres rurales en los países latinoamericanos accedieran a la tenencia de la tierra, servicios financieros y asistencia técnica al igual que los hombres, incrementarían el rendimiento de sus parcelas entre 20 y 30 por ciento, y la producción agrícola mejoraría entre 2,5 y cuatro por ciento.

Ese incremento contribuiría a disminuir el hambre entre 12 y 15 por ciento.
“Eso demuestra el rol y aporte de la mujer rural y la necesidad de tener políticas públicas asertivas para lograrlo y que tengan oportunidades para ejercer sus derechos. Ninguna debe quedarse sin estudiar, sin alimentación sana y salud de calidad. Son derechos y no algo imposible”, expresó.

“Ellas cumplen roles claves, producen y trabajan mucho más que los hombres. En las huertas, en las cosechas, en las siembras, hacen los cultivos, ven los animales, después cargan desproporcionadamente con el trabajo de la casa, de los niños, etcétera, pero no ven un peso”, remarcó desde Santiago de Chile, sede regional de la FAO.

“Decimos: queremos que las mujeres se queden en el campo.  ¡Por Dios!, ¿por qué se quedarían?, trabajan para el padre, después trabajan para el marido o el compañero.  ¡No se vale, no se vale!”, exclamó Berdegué, para luego incidir en la necesidad de desterrar la justificación del trabajo no remunerado de las mujeres rurales, pues impide el logro de su autonomía económica.

Explicó que no tener ingresos propios, o que los generados con el fruto de su trabajo sean luego manejados por los varones, las coloca con menos poder en sus familias, en la comunidad, en el mercado y en la sociedad.

“Imagínense que fuera al revés, que a nosotros, alos hombres, nos dijeran: ustedes trabajan, pero no van a recibir ni un peso. Ya hubiéramos hecho la revolución.  Pero nos hemos acostumbrado que para la mujer rural eso está bien porque es el hogar, es la familia”, planteó Berdegué.

El representante regional hizo un llamado a los países a tomar conciencia de esa realidad y a afinar políticas para corregir esa situación de discriminación.

Una carga global de trabajo mayor que la de los hombres, la inseguridad económica, el reducido acceso a recursos como tierra, agua, semillas, créditos, capacitación y asistencia técnica son algunos de los problemas comunes que enfrentan las mujeres rurales de América Latina ya sean agricultoras, recolectoras o asalariadas según el  Atlas de las Mujeres Rurales ALC, publicado en 2017 por la FAO.

Aun en esas circunstancias, ellas son protagonistas de cambio como ocurre con el impulso de la organización sindical de mujeres rurales en los sectores de agroexportación.

La afrodescendiente Adela Torres, secretaria general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Agropecuaria (Sintraingro), en la región bananera de Urabá, en el departamento colombiano de Antioquía, sentada en primer plano en el suelo con camiseta blanca, durante un encuentro de mujeres afiliadas. Crédito: Cortesía de Sintrainagro

Con la mayor venta de productos no tradicionales a los mercados internacionales como flores, frutas y hortalizas, las mujeres han engrosado este sector, indica otro estudio regional, aunque muchas veces en condiciones de precariedad y con normas que no aseguran el trabajo decente.

Sindicalización contra explotación

Existen , sin embargo, experiencias de sindicalización para que las mujeres no sean explotadas, como la que protagoniza la afrodescendiente colombiana Adela Torres.

Desde la infancia y siguiendo la tradición familiar, ella trabajó en una finca bananera en el municipio de Apartadó, en Urabá, una región productora de banano para la exportación ubicada en el caribeño departamento de Antioquia.

Ahora, con 54 años, dos hijas y dos nietas, Torres es la secretaria general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Agropecuaria (Sintraingro) que agrupa 268 fincas, desde donde promueve la inserción de mujeres rurales, en un sector de rostro masculino.

“Cuando las mujeres ganan su propio dinero y lo administran, pueden mejorar su calidad de vida”, dijo a IPS en diálogo telefónico desde Apartadó.

Considera que la participación de las mujeres en la producción del banano debe ser equitativa y que su desempeño merece el mismo reconocimiento.

“Hemos conseguido que cada finca contrate a por lo menos dos mujeres más y entre los logros ya obtenidos están su contrato laboral, igualdad salarial, seguridad social e incentivos para educación y vivienda”, explicó.

A su juicio, las mujeres rurales pasan muchas dificultades, muchas no terminan la escolaridad básica,  son madres demasiado temprano y jefas de hogar, no tienen formación técnica y no cuentan con apoyo del Estado.

Pero pese a ese contexto, Con su trabajo ellas ganan seguridad para sacar adelante a sus hijos y superarse ellas mismas y contribuir a la seguridad alimentaria.

Dar el salto a los espacios de visibilidad, es también un desafío que Flores ha asumido en las alturas altoandinas de Puno para que sus propuestas y necesidades se escuchen.

“Tenemos que ganar espacios de decisión y entrar como autoridades, esa es la lucha ahora, hablar por nosotras mismas. Yo estoy decidida y estoy animando a otras mujeres para hacer ese camino”, dijo.

Ante la indiferencia de los Estados, más acción y más presencia es la filosofía de Flores, tal como le enseñó su abuela, que le repetía: “No seas floja y siempre trabaja”. “Ese es el mensaje y lo llevo en mi mente, pero quisiera hacerlo con más apoyo y más derechos”, dijo.

Con el aporte de Orlando Milesi desde Santiago de Chile

Edición: Estrella Gutiérrez

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Cuba y la UE afianzan el diálogo sobre derechos humanos

qua, 10/10/2018 - 16:39

Participantes en la ronda de diálogo entre Cuba y la Unión Europea, celebrada en La Habana el 9 de octubre y dedicada a los derechos humanos, que estuvo precedida por un encuentro de la sociedad civil de ambas partes el día antes. La delegación de Cuba aparece a la izquierda y la de la UE a la derecha. Crédito: UE

Por Ivet González
LA HABANA, Oct 10 2018 (IPS)

Con reuniones oficiales y de la sociedad civil, Cuba y la Unión Europea (UE) consolidaron sus relaciones con la primera ronda de diálogo sobre derechos humanos, tras la aplicación desde hace 11 meses del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación (PDCA).

Las conversaciones oficiales realizadas el martes 9 en La Habana trataron cuestiones de interés mutuo como el racismo, xenofobia, libertad artística, derecho a la salud y garantías judiciales, entre otras.

Por su parte, el encuentro de la sociedad civil, celebrado el día antes, abordó los derechos de lesbianas, gays, bi, trans e intersexuales (LGBTI) y la igualdad de género.

“Las dos partes tuvieron una extensa discusión sobre garantías legales en los procesos judiciales en la UE y Cuba”, indicó en un comunicado este miércoles 10 el bloque de 28 países y hasta el momento la única declaración sobre la reunión oficial, realizada  a puertas cerradas.

La participación ciudadana y libertad de asociación y expresión fueron analizadas en los diálogos liderados por el director general adjunto para las Américas del Servicio Europeo de Acción Exterior, Hugo Sobral, y el director general de Asuntos Multilaterales y Derecho Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, Rodolfo Reyes.

El texto reveló que otro tema tratado fue la protección de los derechos culturales, donde la UE remarcó su visión de que la libertad de la expresión artística y los emprendimientos son claves para logar un sector cultural vibrante que cree empleos, desarrolle industrias culturales y revitalice el patrimonio en ese sentido.

Según el bloque, se reconocieron los resultados de Cuba en la protección del derecho a la salud de su población de 11,2 millones de habitantes y en la solidaridad internacional, y las partes además revisaron oportunidades de cooperación en temas como moratoria de la pena de muerte en escenarios multilaterales.

“Las conversaciones reconfirmaron el deseo de la UE y Cuba de profundizar su diálogo y entendimiento en el área de los derechos humanos”, concluyó el documento, alojado en el sitio de la delegación del bloque en La Habana.

La jornada es la primera que se realiza sobre asuntos humanitarios desde que fuera eliminada la Posición Común, una cláusula unilateral impuesta en 1996 por Bruselas que condicionaba la cooperación a cambios políticos en Cuba, que entonces era gobernada por el histórico líder de la Revolución cubana, Fidel Castro (1926-2016).

La delegación de la Unión Europea, presidida por el director general adjunto para las Américas del Servicio Europeo de Acción Exterior, durante la primera ronda de diálogo sobre derechos humanos con Cuba, celebrada el martes 9 de octubre en La Habana. Crédito: UE

Este diálogo resulta “novedoso, porque se hace sobre un tema en el que habitualmente ha habido discordancias entre la UE y Cuba”, dijo a IPS el experto en relaciones cubano-europeas Eduardo Perera, quien resaltó que ahora la cuestión “se aborda de modo particularizado e institucionalizado”.

A su juicio, los derechos humanos revisten especial interés en la proyección internacional de la UE. También consideró que son relevantes para La Habana, “no solo por lo que se ha hecho en materia social, sino por la visión renovada que están adquiriendo”.

Para Perera, el nuevo cariz que toman en la isla caribeña los derechos humanos, que son innatos y resguardan la vida digna, “se aprecia concretamente en el proyecto de nueva Constitución y el debate público que lo ha acompañado”.

Desde el 13 de agosto y hasta el 15 de noviembre, los centros laborales y los barrios cubanos participan en la consulta popular del borrador del texto de la nueva Constitución, que aspira a sustituir la ley fundamental vigente desde 1976 mediante un proceso que concluirá con un referendo en 2019.

El anteproyecto incluye por primera vez el término derechos humanos, establece que pasaran a la legalidad local los tratados internacionales ratificados por Cuba, define al país de “Estado socialista de derecho” e incluye un artículo (68), que allanaría el camino al matrimonio igualitario.

Aunque especialistas critican que no establezca mecanismos autónomos de defensa de esos derechos, como Defensoría del Pueblo o un Tribunal Constitucional.

“Se reconocieron los logros pero también los temas pendientes, ya que debemos trabajar aún más como activistas y seguir sensibilizando y concientizando a la población sobre derechos LGBTI, en apoyo a la nueva Constitución”, indicó a IPS la activista Amelia Guerra, una mujer trans que coordina la Red Una Gran Familia.

 

Rodolfo Reyes, director general de Asuntos Multilaterales y Derecho Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, encabezó la delegación de su país a la primera ronda de encuentros con la Unión Europea tras la entrada en vigor del Acuerdo Político y Cooperación, celebrada en La Habana. Crédito: UE

Guerra participó el lunes 8 en el primer encuentro entre sociedad civil cubana y de la UE, que sesionó en un salón del Edificio Enrique José Varona, de la Universidad de La Habana.

Trascendió que participaron representantes de 21 organizaciones cubanas con registro legal y un número sin precisar de oenegés europeas, algunas con acápites en Cuba.

El concepto más amplio de sociedad civil cubana incluye las asociaciones fraternales, culturales y deportivas; sociales de masas; iglesias y congregaciones; oenegés de desarrollo; centros de investigación y publicaciones académicas; movimientos comunitarios; cooperativas, nuevos actores económicos y grupos disidentes.

“El intercambio de experiencias fue clave”, valoró la activista, que se enfrasca en la “incesante lucha” por lograr el matrimonio igualitario, a través de la red que conecta a 130 personas de diversas orientaciones sexuales e identidades de género de tres provincias cubanas: La Habana, Cienfuegos y Camagüey.

“Los temas de los derechos sexuales y a la vida no han llegado a tener una amplia divulgación, en ocasiones por el criterio fallido de que en Cuba las personas no están preparadas para recibir discursos de ese tipo”, indicó a IPS la documentalista Lizette Vila, quien también asistió al intercambio.

Vila coordina desde hace 16 años el Proyecto Palomas, una casa productora para el cambio social, que además divulga por el país sus obras sobre problemas discriminatorios y de derechos, en especial los relacionados con el género.

“Hay que avanzar en los problemas de la diversidad de mujeres y de hombres”, propuso la creadora, quien identifica retos tanto en Cuba como en los países europeos. En ese sentido, Vila promueve la inclusión de las personas heterosexuales en las acciones y campañas sobre derechos sexuales.

La reunión oficial tiene como antecedentes tres diálogos sobre derechos humanos sostenidos en junio de 2015, en Bruselas, junio de 2016, en La Habana, y mayo de 2017 en Bruselas. Cuba y la UE comenzaron sus negociaciones para el PDCA el 29 de abril de 2014 y concluyeron tras siete rondas bilaterales de trabajo en marzo de 2016.

El PDCA, en vigor noviembre de 2017, concede un marco legal y permite reforzar el diálogo y la cooperación entre Bruselas y La Habana. En mayo, durante el Primer Consejo Conjunto Unión Europea-Cuba celebrado en Bruselas, las dos partes se comprometieron a iniciar cinco nuevos diálogos políticos.

El plan de cooperación de la UE con Cuba destina 50 millones de euros: 20 para agricultura, 20 para energía renovable y 10 para la modernización de la economía.

Se prevé que en noviembre venidero, la capital cubana sea escenario de la primera reunión del Subcomité de Cooperación previsto en el vigente ADPC entre la UE y Cuba en el que se hará ya un primer intercambio de puntos de vista sobre las prioridades y montos de la cooperación para el periodo 2021-2027.

Con aportes de Patricia Grogg desde La Habana

Edición: Estrella Gutiérrez

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Asentamientos precarios de Buenos Aires, entre la exclusión y la esperanza

qua, 10/10/2018 - 14:21

Edificios aún sin terminar del barrio Papa Francisco, un moderno complejo de viviendas sociales, y al fondo el asentamiento precario de Villa 20, donde viven casi 28.000 personas sin servicios básicos, en el sur de Buenos Aires, la capital de Argentina. Crédito: Daniel Gutman/IPS

Por Daniel Gutman
BUENOS AIRES, Oct 10 2018 (IPS)

“Acá estamos los excluidos del sistema”, dice Rafael Rivero, sentado en el comedor de su departamento, en un nuevo complejo de viviendas sociales, al lado de uno de los asentamientos precarios más grandes de Buenos Aires. El contraste resume la complejidad de la realidad social en la capital argentina.

Rivero, de 66 años, y su esposa, Felina Quita, 10 años mayor, vivieron durante 38 años en la Villa 20. Es un terreno de unas 30 hectáreas en el sur de la ciudad, donde se hacinan miles de familias que no pueden afrontar el alquiler de una vivienda en el circuito formal. Son 27.990 habitantes, de acuerdo al censo oficial realizado en 2016.

La parcela de al lado pertenecía a la Policía Federal, que durante décadas lo utilizó como depósito de vehículos chocados y abandonados y lo convirtió en una fuente de contaminación.“Es un gran avance que las autoridades hayan tomado la decisión de urbanización y estén destinando fondos para hacerlo. Aunque las obras avanzan con lentitud, ya nadie habla hoy de erradicar las villas”: Pablo Vitale.

En 2009 se comprobó que más de la tercera parte de la población infantil de Villa 20 tenía altas concentraciones de plomo en sangre y la justicia ordenó que se desalojara el terreno.

Esa tarea todavía no había terminado en 2014, cuando unas 700 familias indigentes ocuparon el lugar. Varios meses después, y en medio de un cuadro de emergencia social, los ocupantes aceptaron irse y las autoridades prometieron urbanizar la zona.

Hoy ese terreno es escenario de una imponente obra en construcción de 90 edificios de cuatro pisos, a cargo del Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC), organismo que tiene la monumental misión de solucionar el déficit habitacional de Buenos Aires.

En la capital argentina hay 233.000 personas -o 7,6 por ciento de la población, sin contar los populosos suburbios- que viven en asentamientos precarios, llamados localmente villas.

La obra, que recibió el nombre de Barrio Papa Francisco, el pontífice católico de origen argentino, consta de 1.671 departamentos y fue proyectada para que se trasladen allí familias de la Villa 20. Las mudanzas comenzaron en febrero, ya se entregaron 368 unidades y el IVC promete terminar el proceso el año próximo.

“La casa que teníamos en la Villa se inundaba siempre. Cada vez que llovía, había más agua adentro que afuera”, contó Rivero, que hace menos de dos meses se mudó a su nueva vivienda, de un ambiente con cocina, sala y comedor integrados, más un dormitorio, ya que el matrimonio vive solo. Los hay de hasta cuatro habitaciones.

Está feliz, aunque todavía no sabe cómo va a hacer pagar las tarifas de electricidad, agua, electricidad e impuestos municipales. Por ahora no le llegó ninguna de las facturas de servicios, que en los últimos dos años provocaron enorme malestar en la sociedad argentina, por sus aumentos que llegaron hasta 800 por ciento.

Felina Quita y Rafael Rivero, en la cocina-comedor del departamento al que se mudaron e agosto, tras 38 años viviendo en un colindante asentamiento precario. Fueron elegidos por las autoridades de Buenos Aires como beneficiaros del plan de viviendas sociales, porque su casa estaba en situación de emergencia por frecuentes inundaciones. Crédito: Daniel Gutman/IPS

Rivero rememoró a IPS en su vivienda, donde todo huele aún a nuevo, que llegó a la Villa 20, hace más de 50 años, desde la provincia de Jujuy, en el norte de Argentina.

“Yo era un chico y me trajo mi tía. Cuando se mecanizó el campo, la caña de azúcar ya no dio tanto trabajo, mucha gente se quedó afuera y se vino a Buenos Aires. Yo he trabajado de panadero, de carpintero, de albañil, de mozo…”, dijo Rivero. Su esposa trabajó como empleada del servicio doméstico y ya está jubilada.

El presidente del IVC, Juan Ignacio Maquieyra, explicó a IPS que “estamos trabajando a favor del paradigma de integración de las villas” a la ciudad.

“Junto con la construcción del barrio Papa Francisco, estamos urbanizando la villa 20, lo que implica la apertura de calles, la construcción de infraestructura y la instalación de pulmones de manzana, ya que uno de los problemas más graves es el hacinamiento y la falta de ventilación”, explicó.

Los elegidos para mudarse a los departamentos nuevos son aquellos cuyas casas estaban en peor estado o deben demolerse para abrir calles y urbanizar.

Muchos vecinos, sin embargo, señalan que las obras en la villa van sensiblemente más lentas que la construcción de los edificios.

“El gobierno de la Ciudad no cumplió con lo que se había comprometido. Las obras sanitarias todavía las estamos esperando. Los desagües pluviales se mezclan con las cloacas y, cuando llueve y desborda, seguimos pisando excrementos”, dijo a IPS Rubén Martínez, un hombre de 46 años que se crió y aún vive en la Villa.

Él es uno de los integrantes de la Mesa de Urbanización, una instancia de participación en el proceso.

Martínez se sumó a lo que otros muchos sospechan: que el barrio Papa Francisco se construyó para “ocultar” la Villa 20 de la vista otra construcción en la zona, que es la Villa Olímpica, donde se alojan los atletas de los Juegos de la Juventud que se están celebrando este mes de octubre en Buenos Aires.

Ingreso a un bloque de edificios ya terminados del nuevo barrio Papa Francisco, que tendrá 90 edificios y 1.671 departamentos. A esas viviendas sociales comenzaron a trasladarse pate de los residentes de la colindante Villa 20, una populosa barriada pobre y hacinada en el sur de Buenos Aires, en Argentina. Crédito: Daniel Gutman/IPS

 

De acuerdo a un relevamiento que el gobierno presentó este año, en Argentina hay 4.228 asentamientos precarios, de los cuales 45 por ciento nació a partir de 2001, cuando se produjo la brutal crisis económica y social que terminó con el gobierno de Fernando de la Rúa (1999-2001).

En esas barriadas viven tres millones y medio de personas, sobre una población total de 44 millones de habitantes en el país.

La situación social está hoy en pleno período de empeoramiento, según lo reconoce el propio presidente Mauricio Macri, que está siguiendo un plan de estricto ajuste fiscal y restricción de la emisión monetaria, acordado en septiembre con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El panorama más delicado se vive en los suburbios de Buenos Aires, donde hay cientos de estas villas y en las que la pobreza supera 50 por ciento entre los niños.

Este mismo año el gobierno presentó ante el legislativo Congreso Nacional un proyecto, acordado con organizaciones sociales, para reconocerles a los vecinos de los asentamientos la titularidad de sus tierras, lo que fue presentado como un primer paso en el reconocimiento de más derechos.

De todos modos, es únicamente en la oficialmente llamada Ciudad Autónoma de Buenos Aires donde el Estado empezó a dar pasos hacia la integración de las villas.

“Los reclamos de los vecinos de las villas de Buenos Aires de su urbanización venían desde hace décadas, pero solo en los últimos años el Estado reconoció el derecho. El primer impulso lo dieron sentencias judiciales”, explicó a IPS el defensor general de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Horacio Corti.

La Defensoría, justamente, defiende a los vulnerables ante el sistema local de Justicia, que en 2011, por ejemplo, ordenó que se urbanice la llamada Villa Rodrigo Bueno, que está muy cerca de Puerto Madero, el barrio más moderno y cotizado de la ciudad.

Para Pablo Vitale, de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), que hace 15 años trabaja en el apoyo jurídico a organizaciones territoriales de las villas, “es un gran avance que las autoridades hayan tomado la decisión de urbanización y estén destinando fondos para hacerlo. Aunque las obras avanzan con lentitud, ya nadie habla hoy de erradicar las villas”.

Vitale, de todas maneras, destacó a IPS el dato de que los planes de urbanización han comenzado por villas que por su ubicación podrían ser las más codiciadas por intereses inmobiliarios.

“Eso podría indicar que el objetivo es que el desalojo lo termine haciendo el mercado, si los sectores populares no pueden afrontar los mayores costos que significan pagar los impuestos y tarifas que trae la formalidad”, alertó.

Edición: Estrella Gutiérrez

 

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Mariposas y lagartos tropicales buscan sombra en la Amazonía

qua, 10/10/2018 - 13:16

Un nuevo estudio del Centro Biológico CEIBA investiga el impacto del cambio climático en ectotermos tropicales, como mariposas y lagartos, cuya temperatura corporal se determina en función del ambiente. Crédito: Desmond Brown/IPS.

Por Jewel Fraser
PUERTO DE ESPAÑA, Oct 10 2018 (IPS)

Una investigación realizada en Guyana concluyó que algunos tipos de mariposas y lagartos de la Amazonía buscan refugiarse del calor a medida que aumenta la temperatura en la selva.

Bajo la conducción de su director, Godfrey Bourne, el Centro Biológico CEIBA, en Madewini, Guayana investiga el impacto del recalentamiento global sobre ectotermos tropicales, como las mariposas y los lagartos, cuya temperatura corporal está determinada por el ambiente.

La investigación realizada por los estudiantes Chineze Obi y Noreen Heyari, supervisados por Bourne, concluyó que “cambios en la posición de las alas (de las mariposas Heliconius melpomene) se asocian con la regulación de la absorción de la energía solar”.

Por consiguiente, la temperatura torácica se regula efectivamente para mantener la temperatura corporal entre 28 y 34 grados. Las mariposas Heliconius melpomene estaban totalmente activas en ese rango de grados centígrados.

Pero cuando hace demasiado calor para realizar maniobras con las alas, las mariposas se retiran y descansan, concluyeron los investigadores.

También observaron que la mariposa mantiene “temperaturas relativamente estables durante las fluctuantes” temperaturas exteriores.

Las conclusiones del estudio sugieren que algunos ectotermos de la Amazonía podrían estar ajustando su comportamiento para hacer frente al calor, pero a expensas de actividades normales y necesarias para su supervivencia y la reproducción.

“Debido a que la mariposa Heliconius melpomene y el lagarto de collar mantuvieron temperaturas más bajas que el ambiente durante la mayor parte (de la investigación), (eso indicaría que) podrían estar buscando mantenerse frescas, en vez de pasar el tiempo buscando alimentos, tratando de aparearse y defendiendo territorios”, explicó Bourne a IPS.

“Las conclusiones sugieren que el aumento de la temperatura global podría tener consecuencias negativas en (los animales)”, resumió.

En ese sentido, un artículo publicado en la revista “Comportamiento Animal”, explica: “Los comportamientos para regular la temperatura son muy importantes para que los ectotermos puedan soportar el impacto de las temperaturas extremas”.

“Esos comportamientos no solo traen beneficios, sino costos a nivel del organismo como la menor disponibilidad de alimentos y eficiencia en la búsqueda de alimentos, lo que genera costos energéticos y consecuencias para el metabolismo”, explica.

Bourne señaló que eligió estudiar a las mariposas y a los lagartos nativos de la Amazonía porque aun un aumento moderado de la temperatura puede tener un gran impacto en la función metabólica y en las actividades diarias de esas criaturas.

“Los ectotermos terrestres tropicales, como las mariposas y los lagartos, tienen una menor tolerancia térmica que las especies de latitudes más altas; en la actualidad viven cerca de su límite máximo de temperatura”, precisó.

El aumento de la temperatura en la Amazonía, que Guyana comparte con sus vecinos, fue de 0,25 grados centígrados por década en el siglo XX, con un incremento previsto de 3,3 grados este siglo si las emisiones de gases contaminantes son moderadas, apuntó.

En la fotografía una pequeña mariposa Heliconius sara azul. La investigación concluyó que algunos ectotermos podrían estar adaptando su comportamiento para hacer frente al calor, pero a expensas de las actividades normales necesarias para su supervivencia y su reproducción. Crédito: Cortesía: Godfrey Bourne.

“Mariposas (invertebrados) y lagartos (vertebrados) generan la temperatura corporal principalmente a partir de la temperatura del ambiente; (a diferencia de) los endotermos, un enfoque fisiológico de la vida de alto costo en el que la temperatura corporal se genera a partir de la ingesta alimentaria”, detalló.

“Las mariposas y los lagartos son taxones bien estudiados, visibles y manipulables que ofrecen evidencia fuerte de las consecuencias ecológicas del cambio climático”, explicó por correo electrónico.

La investigación se basó en otros estudios publicados.

Un artículo de la revista Global Ecology and Conservation, señala: “la disminución de la adecuación local del clima (magnitud) puede poner en riesgo a las especies que viven cerca de su límite de tolerancia climática, y la elevada velocidad del cambio climático puede afectar la capacidad de las especies para localizar condiciones climáticas adecuadas, en particular las que tienen una reducida distribución”, precisó.

Además, la proporción de sexos incide en las probabilidades de supervivencia de las especies.

“Si vemos dimorfismo sexual en los comportamientos, en que un sexo es más activo que el otro con elevadas temperaturas de día, es posible que veamos cambios en el dimorfismo sexual, favoreciendo al sexo que es más activo con temperaturas más elevadas”, explicó a IPS.

“En ese contexto, el desequilibrio en el dimorfismo sexual terminará por contribuir a la disminución de las poblaciones”, añadió.

Un estudio de unos científicos australianos, realizado en 2016 y publicado en la revista Ecological Modelling, concluyó que cuando el dimorfismo sexual se inclina hacia las hembras en climas más cálidos, hace que el tamaño de la población de reptiles aumente de forma significativa, pero cuando se inclina hacia los machos, “el tamaño de las poblaciones disminuye de forma drástica”.

El impacto acumulado podría “ser una menor tasa de reproducción y un menor crecimiento poblacional para las especies de lagartos y de mariposas que evitan el sol, pero mayor para sus parientes que prefieren el sol”, apuntó Bourne.

“Pero en 20 años, sospecho que todas las especies se extinguirán a escala local”, añadió.

Asimismo, los seres humanos también sentirán las consecuencias de la pérdida de esas criaturas en la lucha contra el cambio climático. Hay estimaciones que indican que una tercera parte de los alimentos consumidos por las personas resultan de la polinización.

“A la larga, los servicios de polinización se minimizarán, lo que llevará a una reducida producción de frutas y semillas, y finalmente al reducido reclutamiento de nuevas plantas para los bosques”, añadió.

Como los lagartos también desempeñan un papel en el reclutamiento de plantas, su desaparición tendrá un impacto negativo en la cadena alimentaria.

Los lagartos tropicales estudiados por Bourne comen pequeñas frutas caídas y cuando lo hacen “se desplazan varios metros de los árboles madre, donde descartan las semillas”, explicó.

Así “las semillas tienen una mayor probabilidad de escapar de insectos, aves y mamíferos predadores y tienen probabilidades de germinar”, explicó.

“Esas tienen mayores probabilidades de reclutamiento y de volver a asentarse en la matriz forestal”, añadió Bourne. Es decir que menos lagartos implicará menos alimentos procedentes de las plantas.

Traducción: Verónica Firme

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En busca de mercados más justos para las mujeres rurales latinoamericanas

ter, 09/10/2018 - 16:43

Las mujeres de Chocal y Choco Lala están organizadas en cooperativas donde ellas mismas procesan la materia prima, ya que la mayoría son propietarias de pequeños cacaotales. Crédito: Samantha Ramírez Romero

Por Corresponsal Fao
SANTO DOMINGO, Oct 9 2018 (IPS)

En República Dominicana, la falta de oportunidades, la poca información y la falta de conocimientos técnicos condenan a muchas mujeres rurales a permanecer en sus viviendas, sin poder ejercer su autonomía y haciéndose cargo de trabajo no remunerado.

Pero en Altamira, un municipio de la provincia de Puerto Plata, existen dos grupos de mujeres trabajadoras que lograron romper con esta situación y actualmente sobresalen por su entusiasmo emprendedor y el amor a su trabajo.

Chocal, Chocolate de la cuenca de Altamira, y Choco Lala, Mucho chocolate y poca espuma, son dos fábricas de chocolate artesanal donde laboran exclusivamente mujeres. Estas empresas, lideradas por mujeres apasionadas, forman parte de organizaciones como la Red de Mujeres Rurales para la Autogestión  y el Centro de Madres Ana Idalia Navarro.

Estas mujeres chocolateras, en conjunto con sus respectivas directivas, han sabido impulsar sus proyectos a base de esfuerzo, determinación y la colaboración de diversas instituciones nacionales e internacionales como la Fundación de Desarrollo y Salud (Fundelosa), Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (Infotep) y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid).

Ambas fábricas tienen objetivos en común: Brindar inclusión a las mujeres de Altamira para mejorar su calidad de vida y contribuir al desarrollo económico y social de la comunidad.

Para ello, aprovechan los frutos orgánicos de temporada que esta fértil zona provee, muy especialmente el cacao orgánico, protagonista de los diversos productos que comercializan: barras de chocolate, bombones, chocolate en polvo y licor de cacao.

Estos productos, fabricados de manera artesanal, son colocados en su comunidad y también vendidos a turistas extranjeros que visitan sus instalaciones para conocer el proceso de producción de chocolate artesanal. De igual modo, se venden en diversas provincias del país y cadenas de supermercados.

“Antes me trasladaba a casas de familia a trabajar, pero ahora no lo hago porque tengo trabajo seguro en nuestra empresa’’ cuenta Nelfy García, Gerenta de Choco Lala.

En esta empresa al igual que en Chocal, las mujeres logran más oportunidades laborales y de autorrealización, de forma que ya no tienen que desplazarse largas distancias hacia zonas francas, casas de familia y hoteles.

Por su parte, Nohemi Crisóstomo, vicepresidenta y subgerenta de Chocal, afirma: ‘‘Este proyecto para mí es un sueño, es una universidad y es mi primer trabajo, pero, queremos seguir haciendo ese el sueño más grande y en un futuro vernos exportando nuestros productos hacia el extranjero’’.

La de estas mujeres de Altamira es un ejemplo de éxito de otras muchas iniciativas de comercialización que realizan las productoras rurales latinoamericanas, para consolidar sus proyectos productivos.

Diversificar canales de comercialización

Una de las experiencias de acceso a mercados más exitosas en la región es la conexión de la agricultura familiar con las compras públicas de alimentos.

Mediante estas compras los gobiernos generalmente abastecen comedores escolares, centros de atención a las poblaciones vulnerables, hospitales, centros penitenciarios y otras instituciones públicas.

Florencia Calle, productora de quesos de cabra en la comuna de Camarones, Región de Arica y Parinacota, Chile. Crédito: INDAP

Esta conexión ha permitido, además de incrementar los ingresos de las familias rurales, mejorar la calidad de la alimentación de la población, mediante la oferta de productos diversificados y frescos, rescatando las tradiciones culinarias ancestrales.

Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, El Salvador, Honduras, Paraguay, República Dominicana y Uruguay son algunos países que han adoptado marcos regulatorios que promueven la compra de la producción de micro, pequeñas y medianas empresas, o definen cuotas de abastecimiento de alimentos provenientes de la producción familiar.

En Brasil, el Programa de Adquisición de Alimentos (PAA) incluye una acción positiva hacia los grupos de mujeres, o grupos mixtos con al menos un 70% de mujeres.

En 2013, cuando la resolución entró en vigencia, los grupos de mujeres o con mayoría de mujeres pasaron a poseer el 47% del total de contratos efectuados, frente al 29% en el año anterior.

Según información de ONU Mujeres, el ingreso medio de estos grupos ha aumentado en un 27% en el mismo periodo.

Las modalidades de compra del PAA, que permiten menores cantidades y mayor diversidad de productos, han facilitado la integración de las mujeres y de sus grupos, muchas veces pequeños e informales, lo que contribuye al desarrollo de capacidades para la venta a mercados mayores.

América Latina y el Caribe tiene la oportunidad, no sólo de aprovechar el potencial de compra del Estado, sino también de promover la diversificación de los mercados para las cooperativas y emprendimientos rurales liderados por mujeres.

Para lograrlo, es urgente que las políticas logren:

  1. Construir un entorno favorable para la organización y establecimiento de iniciativas empresariales femeninas.
  2. Fortalecer las redes y la promoción de las iniciativas empresariales femeninas.
  3. Mejorar las competencias empresariales de las mujeres rurales y desarrollar servicios financieros y de negocios que respondan a sus necesidades.
  4. Fomentar la integración progresiva de los negocios de mujeres rurales en la economía formal.
  5. Brindar mayor certeza y protección a las mujeres productoras en su relación con intermediarios comerciales.

Este artículo fue publicado originalmente por la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, en el marco de la campaña regional #MujeresRurales, mujeres con derechos. IPS lo distribuye por un acuerdo especial de difusión con esta oficina regional de la FAO.

El artículo En busca de mercados más justos para las mujeres rurales latinoamericanas fue publicado originalmente en IPS Agencia de Noticias.

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